Qué es la reforma de la Carta Orgánica del BCRA y cómo puede afectar a los argentinos

Milei impulsa un cambio profundo en las reglas que rigen al Central. La reforma incluye tomar deuda con bancos internacionales usando las reservas como garantía

 

 

La Cámara de Diputados debate este miércoles la Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), un proyecto que fue presentado por el presidente Javier Milei por cadena nacional y que promete ser “una muestra de autonomía y de seguridad jurídica para el sector financiero”.

La norma que define las funciones, objetivos y los límites de la autoridad monetaria. Milei lo definió como parte del “paquete de reformas estructurales más ambicioso de las últimas nueve décadas” y al día siguiente de la cadena desde Casa Rosada ingresó formalmente al Congreso con dictamen de mayoría el 12 de agosto, con 42 firmas sobre 73 diputados presentes.

El proyecto es una vuelta al texto original de la Ley 24.144 de 1992 y deja sin efecto buena parte de los cambios que introdujo la reforma de 2012, impulsada durante el gobierno de Cristina Kirchner y de Mercedes Marcó del Pont al frente del BCRA.

 

Los puntos clave de la Reforma de la Carta Orgánica del BCRA

  • Mandato único: reemplaza el esquema de “objetivos múltiples” vigente desde 2012, que incluía promover el empleo y el desarrollo económico con equidad, por una misión primaria y excluyente: preservar el valor de la moneda y controlar la inflación.
  • Financiamiento al Tesoro: elimina de manera explícita la posibilidad de que el Central otorgue adelantos transitorios al Poder Ejecutivo o compre títulos públicos en el mercado primario, un mecanismo que, según la consultora EcoGo, le transfirió al Tesoro el equivalente a USD 301.200 millones desde 2003.
  • Blindaje institucional: la remoción del presidente o de los directores del BCRA solo puede decretarse con el voto de dos tercios de ambas cámaras del Congreso, no por decisión unilateral del Ejecutivo.
  • Fin de la orientación del crédito: quita al directorio la facultad de dirigir el crédito hacia sectores específicos, como pymes o provincias, bajo el argumento de que esa función corresponde a la banca de desarrollo y no a una autoridad monetaria.
  • Saneamiento patrimonial: dispone la eliminación de instrumentos de deuda como las Letras Intransferibles y actualiza las reglas de administración de las reservas internacionales.

 

Cómo cambia el funcionamiento del Banco Central

El cambio que más llama la atención es la limitación al financiamiento monetario del déficit público, un mecanismo que históricamente presionó sobre la emisión y la inflación. Al mismo tiempo, la reforma no cierra todas las puertas porque el Gobierno puede seguir comprándole divisas al Central para pagar deuda, que la entidad pueda seguir operando con bonos en el mercado secundario y que no hay restricción explícita para intervenir en el mercado de futuros de dólar.

El BCRA, además, conserva su capacidad de asistir al sistema financiero y amplía sus posibilidades de operar con títulos públicos y de tomar deuda con bancos internacionales usando las reservas como garantía, un mecanismo que puede ser una posible puerta trasera al endeudamiento antes que un verdadero cierre de la canilla. La verdadera cuestión es quién decide en la práctica la política monetaria: si el presidente del Banco Central como ente autónomo o la Casa Rosada.

La Reforma de la Carta Orgánica llegó a comisión con un dictamen de mayoría: 42 firmas sobre 73 diputados presentes. La discusión allí también dejó en evidencia una tensión que el propio oficialismo tuvo que salir a desactivar: economistas invitados por La Libertad Avanza cargaron indiscriminadamente contra “todos los gobiernos” -radicales, peronistas, desarrollistas, militares y macristas- acusándolos de haber usado históricamente al Banco Central para licuar el valor de la moneda.

El tono generó malestar incluso entre aliados como el PRO y la UCR, y terminó exponiendo algo que la oposición viene señalando desde el inicio: la reforma se presenta como una solución técnica y despolitizada, pero su construcción discursiva es, ante todo, una operación política de cara a las elecciones 2027, pensada para dejarle a un eventual gobierno peronista una autoridad monetaria con las manos atadas.

 

Qué significa para la gente

El Gobierno sostiene que el objetivo final es que, al cortarle al Banco Central la posibilidad de emitir para financiar al Estado, la reforma pueda contribuir a bajar la inflación de forma sostenida y que el peso vuelva a ser una moneda confiable para ahorrar. Milei prometió durante el anuncio que las jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y universales, el seguro de desempleo y los servicios de salud, seguridad y defensa quedan exceptuados de los ajustes que pudiera implicar el nuevo esquema fiscal asociado.

La pregunta que queda abierta, y que probablemente defina buena parte de la campaña de 2027, no es si Argentina necesita una autoridad monetaria más previsible, algo en lo que hay acuerdo bastante amplio, sino a costa de qué otras herramientas de política económica se construye esa previsibilidad, y quién termina pagando la factura si el ajuste fiscal que la sostiene no logra bajar la inflación al ritmo que el Gobierno promete.

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