Un informe sobre el segundo trimestre de 2026 registró una caída interanual del 11% en la actividad y del 4,5% en el empleo. La falta de ventas ya afecta al 81% de las firmas
El entramado industrial pyme cerró el segundo trimestre de 2026 con una nueva contracción de la producción, menor empleo y crecientes dificultades financieras. Una de cada cuatro empresas registró atrasos en al menos uno de sus vencimientos, mientras la actividad cayó hasta su nivel más bajo de los últimos siete años.
La producción se contrajo 11% respecto del mismo período de 2025 y retrocedió 3,6% frente al primer trimestre, en términos desestacionalizados. Al mismo tiempo, la cantidad de ocupados disminuyó 4,5% interanual y completó 14 trimestres consecutivos en baja.
Los datos pertenecen al Informe Coyuntural II-26 de la Fundación Observatorio PyME, que ubicó a la debilidad de la demanda como el principal problema del sector. El 81% de las pequeñas y medianas industrias señaló la falta de ventas como su mayor obstáculo.
La cadena de pagos siente la falta de ventas
La retracción de la demanda comenzó a trasladarse directamente a los tiempos de cobro. El 62% de las pymes industriales indicó que durante el trimestre debió esperar más de lo habitual para cobrarles a sus clientes.
Dentro de ese grupo, el 40,9% informó plazos levemente más largos y otro 21,7% señaló demoras significativamente mayores. En contraste, apenas el 4% consiguió cobrar en menos tiempo que el habitual.
Las dificultades también aparecieron al momento de afrontar las obligaciones propias. El 24% de las firmas incurrió en al menos un atraso, frente al 12% registrado en el tercer trimestre de 2025.
Los incumplimientos impositivos alcanzaron al 17,3% de las empresas, contra el 8,6% de la medición anterior. Los atrasos con proveedores pasaron del 5,7% al 15,3%, mientras que las demoras en los pagos bancarios crecieron del 3,4% al 8,6%.
De esta manera, la tensión en la cadena de pagos escaló hasta convertirse en el segundo problema más mencionado por las industrias, solamente por detrás de la caída de las ventas.
Producción y empleo prolongan el retroceso
El volumen de producción quedó en su nivel más bajo desde 2019. El relevamiento también mostró que las empresas pequeñas resultaron más afectadas por la contracción que las medianas, profundizando las diferencias dentro del propio universo pyme.
El mercado laboral acompañó esa tendencia. La cantidad de ocupados retrocedió 0,8% frente al primer trimestre y 4,5% en la comparación interanual. Con ese resultado, el empleo pyme industrial acumuló más de tres años de caídas trimestrales consecutivas.
El cuadro se suma a otras señales recientes del entramado fabril. Como informó GrupoLaProvincia.com, la producción metalúrgica cayó 4,4% interanual en julio y las fábricas operaron al 39,2% de su capacidad.
Costos, rentabilidad e inversión
La evolución de los costos agregó presión sobre las empresas. El 73% sostuvo que sus gastos aumentaron por encima de los precios de venta, con una incidencia especialmente fuerte de la energía y el transporte.
Como consecuencia, el 69% registró una rentabilidad inferior a la de un año atrás. El deterioro de los márgenes lleva cinco trimestres consecutivos afectando a la mayoría de las empresas relevadas.
Ese escenario también condicionó las decisiones de inversión. Solamente el 35% consideró que el segundo trimestre fue un buen momento para incorporar maquinaria y equipos. El porcentaje quedó nueve puntos por debajo del registrado dos años antes.
La pérdida de rentabilidad resulta especialmente sensible porque las inversiones de las pymes industriales dependen principalmente de fondos propios y de la reinversión de utilidades.
Las expectativas mejoraron, pero siguen en terreno contractivo
Los indicadores empresariales mostraron una recuperación frente al primer trimestre, aunque todavía permanecen por debajo del umbral que marca una expansión.
El Índice de Confianza Empresarial PyME subió de 40 a 43 puntos, mientras que el indicador anticipatorio de la actividad pasó de 34 a 44. En ambos casos, los valores continúan por debajo de los 50 puntos.
Frente a las dificultades financieras, el alivio tributario aparece entre los principales reclamos. El 33% priorizó una reducción de las alícuotas de Ingresos Brutos y el 30% pidió una disminución de las contribuciones patronales.
La competencia de productos importados también preocupa al 47% de las empresas. Durante el último año, una de cada cuatro reemplazó insumos nacionales o parte de su producción por bienes importados, mientras que el 15% incorporó productos terminados del exterior para ampliar su oferta.
