Villarruel, dura con el Gobierno: “Lo peor de la casta política”

La vicepresidenta cuestionó el tono político del homenaje al Papa Francisco y lanzó duros cuestionamientos hacia la dirigencia

 

 

La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar diferencias con el Gobierno y parte de la dirigencia política al lanzar duras críticas en el marco del homenaje al Papa Francisco. Desde la Basílica María Auxiliadora de Almagro, donde eligió recordar a Jorge Bergoglio, cuestionó con firmeza el contenido del acto central realizado en Luján y apuntó contra lo que definió como “lo peor de la casta política”.

En torno a esto, Villarruel explicó el motivo de su elección de homenajear al Papa en ese templo: “Acá es el lugar donde el papa Francisco fue bautizado, acá”. Sin embargo, inmediatamente dejó en claro que su postura tuvo un fuerte componente político: “Me pareció que estaba lo peor de la casta política”.

 

Críticas al Gobierno y a la dirigencia

La titular del Senado, que actualmente se encuentra a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje de Javier Milei a Israel, cuestionó el enfoque que tuvo la ceremonia principal. Según sostuvo, el acto “me pareció que se había politizado”, alejándose del sentido original de recordar la figura del Papa.

Villarruel profundizó sus cuestionamientos al señalar que la ceremonia no reflejaba el espíritu de homenaje que correspondía. “Me pareció que la ceremonia tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa, era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. No quiero puntualizar, pero estaba la casta política, yo soy coherente con mis creencias”, afirmó.

De esta manera, la vicepresidenta volvió a posicionarse con un discurso crítico hacia distintos sectores del arco político, incluyendo a referentes del oficialismo y de la oposición que participaron del acto.

 

Un mensaje en medio de tensiones

Las declaraciones de Villarruel se dieron en un contexto en el que el homenaje al Papa Francisco reunió a gran parte de la dirigencia nacional. En la Basílica de Luján estuvieron presentes funcionarios del Gobierno como el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el titular de Defensa, Carlos Presti; y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, además del gobernador bonaerense Axel Kicillof.

La fuerte crítica de la vicepresidenta dejó en evidencia tensiones internas y diferencias respecto al rol de la política en este tipo de ceremonias. Según su entorno, la intención fue realizar un homenaje “sin estridencias ni politiquería de casta”, reforzando su postura frente a lo que considera prácticas tradicionales de la dirigencia.

 

El acto en Luján y las definiciones políticas

La ceremonia en Luján fue encabezada por el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal, Marcelo Colombo, quien centró su homilía en el legado de Francisco y convocó a “seguir construyendo juntos una patria de hermanos”.

Sin embargo, el acto también dejó espacio para definiciones políticas. Tras la misa, Axel Kicillof remarcó que el legado del Papa debe llevarse a la práctica “no solo en las palabras y en la foto, sino en sus enseñanzas, haciendo lo que dijo”. En esa línea, señaló que Francisco “fue muy claro, es exactamente lo contrario lo que dijo” respecto a la centralidad del mercado y el contexto de conflicto en el país.

En este escenario, las declaraciones de Villarruel profundizaron el contraste con otros sectores políticos y sumaron un nuevo capítulo a las diferencias dentro del oficialismo, con críticas directas al rol que tuvo la dirigencia en el homenaje.

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