{"id":91011,"date":"2022-08-16T14:37:34","date_gmt":"2022-08-16T17:37:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/?p=91011"},"modified":"2022-08-16T14:37:34","modified_gmt":"2022-08-16T17:37:34","slug":"los-ultimos-dias-del-general-san-martin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/index.php\/2022\/08\/16\/los-ultimos-dias-del-general-san-martin\/","title":{"rendered":"Los \u00faltimos d\u00edas del general San Mart\u00edn"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Asistido por su yerno y su hija, el hombre que libert\u00f3 la Am\u00e9rica del Sur, se recost\u00f3 por \u00faltima vez para descansar eternamente. Dej\u00f3 el legado de su coherencia pero sobre todo su ejemplo y virtudes. El relato de Mariano Balcarce y los detalles de su partida. A las 15 del s\u00e1bado 17 de agosto de 1850 suspir\u00f3 por \u00faltima vez<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A las 3 de la tarde del s\u00e1bado 17 de agosto de 1850, en Boulogne-sur-Mer, lejos de su adorada patria, don Jos\u00e9\u0301 Francisco de San Mart\u00edn y Matorras pasaba a la inmortalidad de la misma forma en que vivi\u00f3\u0301, sencillo y austero.<\/p>\n<p>Hasta en sus \u00faltimos momentos el General fue un hombre \u00edntegro. Sab\u00eda que la tempestad llegaba al puerto. Asistido por su yerno y su hija, el hombre que liberto\u0301 a la Am\u00e9rica del Sur, se recost\u00f3\u0301 por \u00faltima vez para descansar eternamente.<\/p>\n<p>Su yerno Mariano Balcarce narro\u0301 ese momento con suma emoci\u00f3n: \u201cAl privarnos la Divina Providencia de un padre tierno y virtuoso, parece que hubiese querido suavizar nuestro dolor, haciendo que sus \u00faltimos momentos fuesen sin sufrimiento alguno visible, y con la serenidad que inspira una conciencia sin tacha\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Sus \u00faltimos d\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>La mala salud acompa\u00f1\u00f3\u0301 a San Mart\u00edn desde temprana edad, y sus \u00faltimos d\u00edas no iban a escapar a dicho flagelo. Tal es as\u00ed\u0301, que en julio decidi\u00f3\u0301 trasladarse a Enghien para que los ba\u00f1os termales le otorguen alg\u00fan tipo de alivio a sus dolencias reum\u00e1ticas y a su gastritis cr\u00f3nica. Sin embargo, decidi\u00f3\u0301 adelantar su regreso a Boulogne desoyendo los consejos de su hija Mercedes y de su yerno, que habida cuenta el clima fr\u00edo y h\u00famedo que all\u00ed\u0301 imperaba, recomendaban no apresurar el regreso. Seguramente la ansiedad por retomar su rutina y gozar de la compa\u00f1\u00eda de sus nietas Mar\u00eda Mercedes y Josefa, hayan sido los motivos que llevaron al viejo guerrero a no tomar en cuenta el consejo de sus queridos hijos.<\/p>\n<p>Instalado en su hogar en el 105 de la Gran Rue, donde gozaba al m\u00e1ximo del amor y de la compa\u00f1\u00eda de sus nietas, decidi\u00f3\u0301 el 6 de agosto viajar en carruaje pero, al momento de regresar a su casa, no pudo descender por sus propios medios, teniendo que recurrir a la ayuda de sus criados, que debieron llevarlo a su habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La tormenta que lleva al puerto<\/strong><\/p>\n<p>Los temores de Mercedes y Mariano de regresar a Boulogne fueron ciertos, pues por el mal tiempo San Mart\u00edn no pudo realizar sus ejercicios y caminatas que le eran tan necesarios, perdi\u00f3\u0301 el apetito y fue postr\u00e1ndose gradualmente. Aunque esos padecimientos, que destru\u00edan sus fuerzas f\u00edsicas y su constituci\u00f3n que hab\u00eda sido tan robusta, respetaron su inteligencia. Conservo\u0301 hasta \u00faltimo momento la lucidez de su \u00e1nimo y la energ\u00eda moral de la que estaba dotado en alto grado.<\/p>\n<p>Durante la noche del 13 de agosto fue v\u00edctima de severos y agudos dolores estomacales, los que soporto\u0301 con su acostumbra entereza; no obstante era consciente que estaban transcurriendo sus \u00faltimos d\u00edas, tal es as\u00ed\u0301 que sin perder su sonrisa le dijo a su hija:<\/p>\n<p>\u201cC\u2019 est l\u2019orage qui me\u0301ne au port\u201d. \u201cEs la tormenta que lleva al puerto\u201d.<\/p>\n<p>Algo repuesto de la grave reca\u00edda del d\u00eda 13, refer\u00eda Mariano Balcarce que:<\/p>\n<p><em>\u201c&#8230;aunque d\u00e9bil, nada pod\u00eda anunciarnos que su existencia estuviese tan pr\u00f3ximamente amenazada. El 17 se levant\u00f3\u0301, se visti\u00f3\u0301 y paso\u0301 la ma\u00f1ana recostado sobre un sof\u00e1\u0301 en el cuarto de Merceditas, almorz\u00f3\u0301 sin repugnancia, estuvo conversando con nosotros. Poco antes de la una, nos dijo que se sent\u00eda algo agitado de los nervios, y viendo que no se calmaba con la prontitud que otras veces, mandamos llamar a su m\u00e9dico, a quien quer\u00eda y apreciaba mucho&#8230;\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>El Dr. Jorda\u0301n acudi\u00f3\u0301 nuevamente para asistirlo, concluyendo que la aflicci\u00f3n no revest\u00eda mayor gravedad. Sin embargo, luego de una leve mejor\u00eda alrededor de las dos de la tarde, San Mart\u00edn padeci\u00f3\u0301 un s\u00fabito y violento dolor abdominal, y como las extremidades de sus miembros comenzaron a enfriarse, su familia decidi\u00f3\u0301 transportarlo del sof\u00e1\u0301 al cuarto de Mercedes, para dar mayor comodidad al enfermo, que mirando a su hija y prepar\u00e1ndola para el inevitable final le dijo: \u201cMercedes, esta es la fatiga de la muerte\u201d.<\/p>\n<p>Con un leve movimiento convulsivo y con la voz entrecortada dio la que ser\u00eda su \u00faltima orden: \u201cMariano, a mi cuarto\u201d y a las tres de la tarde expiro\u0301 casi sin agon\u00eda. Sobre tan aciago momento, Balcarce escribi\u00f3\u0301 a un amigo de la familia, Manuel Jos\u00e9\u0301 de Guerrico:<\/p>\n<p><em>\u201cEste facultativo de mucha experiencia y saber, tampoco se alarmo\u0301, y pens\u00f3\u0301 que lo que ten\u00eda era uno de los ataques nerviosos que experimentaba con frecuencia, y que pasar\u00eda pronto. En efecto, nuestro buen Padre se habita calmado, y nos dijo que se sent\u00eda mas aliviado; pronuncio\u0301 estas palabras: Ll\u00e9venme hijos a mi cuarto, y recostando entonces la cabeza sobre la almohada expiro\u0301 como si hubiese ca\u00eddo en el sue\u00f1o m\u00e1s apacible, dejando al m\u00e9dico consternado y afligido, y a nosotros en el m\u00e1s profundo dolor&#8230;\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El dolor de Mercedes y Mariano\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p>El matrimonio Balcarce San Mart\u00edn viajo\u0301 a Tours, localidad que eligieron para procesar su duelo y realizar las comunicaciones oficiales y personales. Mercedes y Mariano enviaron sendas misivas al mencionado Guerrico donde volcaron sentidas palabras que nos permiten conocer y acompa\u00f1ar sus sentimientos en esos duros momentos. Escrib\u00eda Mercedes el 30.Ago.1850 a su <em>\u201cQuerido Paisano y amigo\u201d:\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>\u201cHasta hoy mi suerte hab\u00eda sido feliz, pero acabo de tener el primer y el mayor pesar que me pod\u00eda mandar el Cielo, la muerte de mi amado Tatita, que expiro\u0301 el 17 de este mes despu\u00e9s de haberse postrado gradualmente como lo tem\u00edamos desde nuestra vuelta de Enghien. El clima de Boulogne Sur Mer tan fr\u00edo, h\u00famedo y poco adecuado a sus a\u00f1os, ha precipitado su enfermedad; bajo otro cielo m\u00e1s benigno, estoy convencida que mi cari\u00f1o y mis cuidados hubieran prolongado una existencia que apreciaba m\u00e1s que la mina. La fatalidad me ha privado de esta satisfacci\u00f3n, pero me ha dado el consuelo de verlo apagarse tranquilamente en nuestros brazos, sin agon\u00eda y sin dolor, con la serenidad de la virtud.<\/em><\/p>\n<p><em>Ud. que ha conocido el interior de nuestra vida dom\u00e9stica, que ha sabido no s\u00f3lo apreciar sino participar, como un hijo, a la veneraci\u00f3n y al cari\u00f1o con que lo rode\u00e1bamos, podr\u00e1\u0301 calcular y sentir el dolor que nos causa su p\u00e9rdida y el vac\u00edo que deja en nuestros corazones. El cari\u00f1o de Mariano y de mis hijitas me har\u00e1n m\u00e1s llevadera la p\u00e9rdida irreparable que ha hecho el tiempo que todo lo calma suavizara\u0301 (yo lo espero) alg\u00fan d\u00eda el profundo dolor que hoy siento&#8230;\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s, el 7.Set.1850, Mariano Balcarce narraba a Guerrico algunos detalles, que hemos referenciado m\u00e1s arriba, sobre los \u00faltimos momentos del Gran Capit\u00e1n y adem\u00e1s expresaba su sentir:<\/p>\n<p><em>\u201c&#8230;Expiro\u0301 como si hubiese entrado en el sue\u00f1o m\u00e1s apacible dej\u00e1ndonos en el m\u00e1s profundo dolor, no pudiendo persuadirnos que el Todopoderoso acababa de llamar a su lado a nuestro Padre querido. Mil circunstancias se han reunido en esos crueles momentos para mitigar nuestra aflicci\u00f3n, y para probarnos que la Providencia misma se complac\u00eda en suavizarla. Los amigos m\u00e1s queridos de nuestro buen Padre, y nuestros que hubi\u00e9ramos deseado lo acompa\u00f1asen a su \u00faltima morada, se reunieron en Boulogne, como guiados por una mano Divina.<\/em><\/p>\n<p><em>Merceditas ha tenido el gusto de que nadie sino ella haya cuidado a su amado Tatita, y parece que el Cielo para recompensar el ardiente cari\u00f1o que le ten\u00eda, ha querido dejarle pura esta satisfacci\u00f3n. Para que se distraiga del abatimiento y tristeza en que se halla, nos hemos alejado de aquella ciudad en que hemos sido tan desgraciados y hemos venido a visitar este hermoso Paris, que en otras circunstancias m\u00e1s propicias nos habr\u00eda ofrecido mil alhajas, pero que en el d\u00eda, poco o nada nos interesa.\u201d<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Atr\u00e1s quedaban a\u00f1os de luchas en tres continentes, San Mart\u00edn nos dejaba el legado de su coherencia, sus desvelos y afanes, pero sobre todo su ejemplo y virtudes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>*Historiadores. Autores del libro \u201cRepatriaci\u00f3n de los restos del general San Mart\u00edn: Un largo viaje de 30 a\u00f1os\u201d.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asistido por su yerno y su hija, el hombre que libert\u00f3 la Am\u00e9rica del Sur, se recost\u00f3 por \u00faltima vez para descansar eternamente. 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