{"id":46239,"date":"2019-06-10T10:41:02","date_gmt":"2019-06-10T13:41:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/?p=46239"},"modified":"2019-06-10T10:41:02","modified_gmt":"2019-06-10T13:41:02","slug":"la-miniserie-chernobyl-de-hbo-y-sky-acaba-de-terminar-y-reactualizar-el-horror","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/index.php\/2019\/06\/10\/la-miniserie-chernobyl-de-hbo-y-sky-acaba-de-terminar-y-reactualizar-el-horror\/","title":{"rendered":"La miniserie Chernobyl de HBO y Sky acaba de terminar y reactualizar el horror"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Basada en el libro Voces de Chernobyl, de Svletana Alexievich, la miniserie abre el debate sobre los ocultamientos y los sacrificios inesperados ante cat\u00e1strofes ambientales<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo soy testigo de Chernobyl, el acontecimiento m\u00e1s\nimportante del siglo XX\u201d, escribe Svletana Alexievich, periodista y ganadora\ndel premio Nobel de Literatura en 2015. \u201c\u00bfDe qu\u00e9 dar testimonio, del pasado o\ndel futuro? Cuando hablamos del pasado o del futuro, introducimos en estas\npalabras nuestra concepci\u00f3n del tiempo, pero Chernobyl es ante todo una\ncat\u00e1strofe sin tiempo. Los radion\u00faclidos diseminados por nuestra Tierra vivir\u00e1n\ncincuenta, cien, doscientos mil a\u00f1os. Y m\u00e1s. Desde el punto de vista de la vida\nhumana, son eternos. Entonces, \u00bfqu\u00e9 somos capaces de entender? \u00bfEst\u00e1 dentro de\nnuestras capacidades alcanzar y reconocer un sentido en este horror?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este libro, Voces de Chernobyl, publicado en 2005, fue uno\nde los textos de cabecera para Craig Mazin, el guionista, creador y productor\nde Chernobyl, la miniserie de cinco episodios de HBO y Sky, dirigida por el\nsueco Johan Renck que, con la hip\u00e9rbole habitual en nuestros d\u00edas de\nentusiasmos ef\u00edmeros pero intensos, fue declarada la mejor de la historia de la\nTV. El podio es discutible, pero no la calidad y tampoco la intenci\u00f3n de, como\ndice Alexievich, darle sentido al horror. Chernobyl es respetuosa de los\ndetalles, inteligente en su mirada sobre la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica \u2013algo encomiable\nteniendo en cuenta que Mazin es neoyorquino y la producci\u00f3n es occidental\u2013, e\nhist\u00f3ricamente fiel teniendo en cuenta el l\u00edmite de cinco episodios. Y, sobre\ntodo, transmite de una manera desesperante la tensi\u00f3n, la gravedad y la\nurgencia de lo que fue la cat\u00e1strofe nuclear, \u201cun evento que nunca antes\nocurri\u00f3 en el planeta\u201d, como dice el protagonista Valery Legasov (Jared\nHarris), director del instituto de energ\u00eda at\u00f3mica Kurchatov y uno de los\nresponsables cient\u00edficos y pol\u00edticos de solucionar la cat\u00e1strofe. <\/p>\n\n\n\n<p>Un poco de contexto. El 26 de abril de 1986 hubo una\nexplosi\u00f3n en el reactor 4 de la planta nuclear de Chernobyl, cerca de la ciudad\nde Prypiat, al norte de Ucrania y en la frontera con Bielorrusia. La explosi\u00f3n,\nque ocurri\u00f3 de madrugada, fue considerada un accidente industrial grave pero\nmanejable hasta que, con las horas, hubo que reconocer la verdad. El nivel de\nradiaci\u00f3n del reactor destruido fue el equivalente a 400 veces la bomba at\u00f3mica\nlanzada sobre Hiroshima. En los lugares m\u00e1s afectados se midieron 20.000\nroentgens por hora. El roentgen es una unidad utilizada para medir el efecto de\nlas radiaciones ionizantes y se utiliza para cuantificar la exposici\u00f3n\nradiom\u00e9trica. Son t\u00e9rminos t\u00e9cnicos que s\u00f3lo los expertos manejan con\npropiedad, pero los n\u00fameros ayudan a dimensionar: una dosis letal es de 500\nroentgens en cinco horas.&nbsp; <\/p>\n\n\n\n<p>Chernobyl toma una serie de decisiones brillantes. La m\u00e1s\nnotable, quiz\u00e1, es dramatizar los hechos con el pulso del g\u00e9nero de terror. El\nclima es de muerte inminente, de peligro invisible. A la radiaci\u00f3n no se la ve\n\u2013ni siquiera se muestra la explosi\u00f3n\u2013; se la respira, tiene gusto a metal, es\nun monstruo que viene con el aire, est\u00e1 en todas partes y en ninguna, es\nimparable. Y contagia: otro elemento del g\u00e9nero de horror, la peste. Las cosas\ny las personas est\u00e1n infectadas. Tocarlas es peligroso. El espectador sabe lo\nque ocurre: los protagonistas no. Como en una pel\u00edcula de terror, las v\u00edctimas\nignoran d\u00f3nde se oculta el asesino. Ayuda al clima tenebroso la m\u00fasica de la\ncompositora islandesa Hildur Guonad\u00f3ttir, sutil e insidiosa, como esa muerte\nsin cuerpo. <\/p>\n\n\n\n<p>El otro g\u00e9nero que explora Chernobyl es el thriller\npol\u00edtico, y lo hace sin lugares comunes, incluso enfrent\u00e1ndose a prejuicios.\n\u201cDud\u00e9 mucho antes de usar \u2018camarada\u2019 en los di\u00e1logos\u201d, cuenta Mazin en el\npodcast de la serie, que se puede escuchar, con subt\u00edtulos en ingl\u00e9s, en\nYouTube. \u201cMe parec\u00eda un chiste. Pero le di a leer el guion a mucha gente que\nhab\u00eda vivido en la URRS y siempre me marcaban lo mismo: \u2018Nunca usar\u00edan el\nnombre de pila, es demasiado formal. Se dir\u00edan camarada\u2019. Comprend\u00ed, entonces,\nque ten\u00eda que escuchar a quienes sab\u00edan sobre la vida cotidiana en la Uni\u00f3n\nSovi\u00e9tica, no a mis ideas preconcebidas\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Mazin no oculta, ni en la serie ni en las entrevistas, la\nenorme admiraci\u00f3n que siente por los responsables de contener el desastre.\nChernobyl no elude las cr\u00edticas al sistema sovi\u00e9tico y se ocupa de dilucidar\nqu\u00e9 pas\u00f3 esa noche y por qu\u00e9 el estado (y el sistema) fue el culpable. El\nocultamiento, las mentiras, la \u201cobsesi\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica por no ser\nhumillada\u201d, como apunta el funcionario Boris Shcherbina, todo eso est\u00e1\npresente. Pero mucho m\u00e1s lo est\u00e1 el agradecimiento a estos hombres que salvaron\na Europa y quiz\u00e1 al mundo entero. \u201cEste evento solo pod\u00eda ser resuelto por\nsovi\u00e9ticos. Lo que los ciudadanos hicieron, su sacrificio, su nobleza y\nvalent\u00eda, es algo que en Occidente desconocemos. Esta gente sent\u00eda la\nobligaci\u00f3n de reparar el desastre y lo hicieron, con frecuencia sabiendo que\niban a morir. Se sent\u00edan parte de un colectivo. Los l\u00edderes quiz\u00e1 eran\nhip\u00f3critas, no todos, tampoco ten\u00edan muchas opciones. Pero la gente cre\u00eda y\npara ellos minimizar el da\u00f1o era una obligaci\u00f3n c\u00edvica. No s\u00e9 si ser\u00edamos\ncapaces de solucionar algo as\u00ed en Occidente. Es cierto que desobedecer les\ncostaba la vida, pero no lo hac\u00edan s\u00f3lo por eso. No fue una reacci\u00f3n motivada\npor el miedo o el autoritarismo. Se lo pusieron al hombro y dieron sus vidas.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed est\u00e1n los h\u00e9roes: los ingenieros que ingresaron al\nreactor en la oscuridad y bajo el agua contaminada, para secarlo e impedir una\nexplosi\u00f3n por sobrecalientamiento, equivalente a varias bombas. Ananenko,\nBezpalov y Baranov, los voluntarios que el mundo no recuerda y que evitaron una\ntragedia&nbsp; inimaginable. Tambi\u00e9n los\nmineros, duros y desafiantes, que cavaron bajo el reactor, desnudos, recibiendo\nsobre su cuerpo la radiaci\u00f3n. Los colimbas encargados de limpiar el techo que\ns\u00f3lo pod\u00edan permanecer entre el grafito contaminado por 90 segundos: m\u00e1s de ese\ntiempo significaba la muerte. Los pilotos de helic\u00f3pteros que sobrevolaron el\nreactor para intentar apagar el incendio con arena. Los cient\u00edficos que se\nquedaron en Prypiat: no s\u00f3lo Legasov, sino muchos otros, en la serie unificados\nen el personaje ficticio de Ulana Khomuyk (Emily Watson). \u201cLa situaci\u00f3n fue\nmanejada por hombres y el poder pol\u00edtico estaba en manos de hombres, no pod\u00eda\ncambiar eso. Pero para introducir el tema del g\u00e9nero tom\u00e9 la decisi\u00f3n de reunir\na todos los cient\u00edficos en Ulana, cuya presencia es fiel al rol de las mujeres\nen la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. En los 80 ten\u00edan m\u00e1s m\u00e9dicas y cient\u00edficas que Occidente.\nEn eso eran progresistas\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Emily Watson es una actriz fant\u00e1stica y el elenco es otro de\nlos hallazgos de la serie. Jared Harris es extraordinario como el atormentado\nLegasov; Stellan Skarsg\u00e4rd es el brutal y eficiente Shcherbina, un bur\u00f3crata\nque entiende a Chernobyl como una guerra que debe ganar; es conmovedor el joven\nirland\u00e9s Barry Keoghan, uno de los soldados dedicados a matar a las dulces\nmascotas de los evacuados, parte de la limpieza necesaria en la zona de\nexclusi\u00f3n. Los actores hablan en ingl\u00e9s: no hay acentos molestos y c\u00f3micos que\nles impidan&nbsp; convertirse en sus\npersonajes sin parodia. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ahora Chernobyl, por qu\u00e9 resulta relevante, por qu\u00e9\nle habl\u00f3 a nuestro presente? Porque es un ejemplo atroz de la manipulaci\u00f3n de\nla verdad y los hechos, y hoy estamos hablando del poder de las fake news y de\nla confusi\u00f3n generalizada en cuanto a la informaci\u00f3n falsa. Pero, sobre todo,\nporque Chernobyl es una gran advertencia. En este momento, en el que se pone en\nduda a la ciencia, desde los antivacunas y terraplanistas hasta los\nnegacionistas del cambio clim\u00e1tico, es importante ver, con todo el horror de\nesos cuerpos destrozados y ese sufrimiento injusto, de qu\u00e9 hablamos cuando\nhablamos de una cat\u00e1strofe ambiental provocada por seres humanos. Y como, no\nhace tanto, se evit\u00f3 que el mundo fuese inhabitable a un costo imposible de\ncreer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Basada en el libro Voces de Chernobyl, de Svletana Alexievich, la miniserie abre el debate sobre los ocultamientos y los sacrificios inesperados ante cat\u00e1strofes ambientales \u201cYo soy testigo de Chernobyl, el acontecimiento m\u00e1s importante del siglo XX\u201d, escribe Svletana Alexievich, periodista y ganadora del premio Nobel de Literatura en 2015. \u201c\u00bfDe qu\u00e9 dar testimonio, del pasado o del futuro? Cuando hablamos del pasado o del futuro, introducimos en estas palabras nuestra concepci\u00f3n del tiempo, pero Chernobyl es ante todo una cat\u00e1strofe sin tiempo. 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