{"id":44219,"date":"2019-04-30T10:24:16","date_gmt":"2019-04-30T13:24:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/?p=44219"},"modified":"2019-05-06T20:57:04","modified_gmt":"2019-05-06T23:57:04","slug":"akihito-el-emperador-que-llevo-la-modernidad-a-la-monarquia-japonesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/index.php\/2019\/04\/30\/akihito-el-emperador-que-llevo-la-modernidad-a-la-monarquia-japonesa\/","title":{"rendered":"Akihito, el emperador que llev\u00f3 la modernidad a la monarqu\u00eda japonesa"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><em>Su era se ha caracterizado por el deseo de cerrar las heridas que dej\u00f3 la guerra<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Naci\u00f3 siendo un dios, hasta que tras la derrota de Jap\u00f3n en\nla Segunda Guerra Mundial oblig\u00f3 a su padre, Hirohito, a renunciar a su estatus\ndivino. Como pr\u00edncipe heredero al principio, emperador despu\u00e9s, Akihito\ntransform\u00f3 el papel del monarca nip\u00f3n de una entidad lejana que rezaba por sus\ns\u00fabditos al de un jefe de Estado que representaba a su pueblo, resta\u00f1aba las\nheridas de la guerra y estaba a su lado en las desgracias. Y que, al abdicar\neste martes en su hijo Naruhito por su avanzada edad, y convertirse en el\nprimer emperador japon\u00e9s que renuncia en 200 a\u00f1os, ha demostrado que es humano,\nmuy humano.<\/p>\n\n\n\n<p>El suyo ha sido un mundo cambiante. Nacido en 1933, ten\u00eda\ndoce a\u00f1os cuando, conmocionado tras las bombas at\u00f3micas en Hiroshima y\nNagasaki, Jap\u00f3n se rindi\u00f3 incondicionalmente en la Segunda Guerra Mundial. Era\nya lo suficientemente mayor para darse cuenta de los desastres de la guerra,\ndel sacrificio de los soldados y el padecimiento del pueblo, una experiencia\nque le convirti\u00f3 en un pacifista convencido durante toda su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1989, a la muerte de su padre, se convert\u00eda en el primer\nemperador en una dinast\u00eda que se remonta a 2.700 a\u00f1os de antig\u00fcedad que\nheredaba el trono simplemente como \u201cs\u00edmbolo del Estado y la unidad del pueblo\u201d,\nel papel que la Constituci\u00f3n de la posguerra otorga al monarca. Y heredaba un\npa\u00eds muy distinto del imperio militar que, en nombre de su padre, invadi\u00f3 Asia\ndurante la primera mitad del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces, Jap\u00f3n ya no era el pa\u00eds arrasado y\nempobrecido hasta la miseria por la guerra en el que vivi\u00f3 su adolescencia. Se\nhab\u00eda convertido en la segunda econom\u00eda del mundo, con boyantes multinacionales\na la vanguardia de la tecnolog\u00eda puntera. Tras la ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica,\nen Estados Unidos surg\u00edan las voces que alertaban sobre el peligro de una\ndominaci\u00f3n japonesa de la econom\u00eda global, en alertas no muy diferentes de las\nque suenan hoy en torno a la nueva potencia emergente, China.<\/p>\n\n\n\n<p>En su discurso al asumir el trono, vestido con los ropajes\ntradicionales en una ceremonia tan formal como la que investir\u00e1 a su hijo este\nmi\u00e9rcoles, Akihito dio varias pistas sobre cu\u00e1les ser\u00edan sus prioridades como\ns\u00edmbolo del Estado: cumplir sus deberes, respetar la Constituci\u00f3n y buscar la\nprosperidad del pa\u00eds y la paz global. El nombre elegido para su era dejaba\nclaras sus intenciones: \u201cHesei\u201d, o \u201cmantener la paz\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una misi\u00f3n que se tom\u00f3 muy en serio desde el principio.\nDurante sus 31 a\u00f1os de reinado, ha dedicado buena parte de su trabajo \u2014sus\nratos de ocio los emplea en el estudio de los diminutos peces goby\u2014 a curar las\ncicatrices que la invasi\u00f3n japonesa dej\u00f3 en otros pa\u00edses. Fue el primer\nemperador japon\u00e9s en visitar China, en 1992, y Filipinas, en 2016. En sus\nviajes siempre ha expresado su pesar por el da\u00f1o que causaron las tropas\nimperiales y ha rendido homenaje a las v\u00edctimas del conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>Como defensor de la Constituci\u00f3n, y pese a que la Carta\nMagna le impide cualquier papel pol\u00edtico, ha dejado muy claro su apoyo al\npacifismo consagrado en ese documento, frente a la voluntad del actual primer\nministro, Shinzo Abe, de reformarlo para aumentar el papel de las fuerzas\narmadas japonesas. En 2015, cuando se cumpl\u00eda el 70 aniversario del final de la\nguerra, enmendaba la plana a Abe \u2014siempre dentro del lenguaje cuidadoso que le\nimpone su papel\u2014 para expresar su \u201cprofundo arrepentimiento\u201d por el da\u00f1o que\nJap\u00f3n hab\u00eda causado durante aquel conflicto. Una de sus grandes satisfacciones\nes que durante su reinado no ha muerto ning\u00fan soldado nip\u00f3n en combate.<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de su pa\u00eds, Akihito ha tratado de acercar la\nmonarqu\u00eda al pueblo, en visitas a las 47 prefecturas nacionales. De talante\nafable y modesto, el suyo ha sido un cometido casi paternal, en el que ha participado\nen actos sociales, ha abogado por la protecci\u00f3n de los m\u00e1s d\u00e9biles y ha\nvisitado a las v\u00edctimas de tragedias como el tsunami y desastre nuclear de\nFukushima en 2011. Un papel que ha debido asumir m\u00e1s y m\u00e1s a medida que,\ndurante su reinado, se estancaba la econom\u00eda de un Jap\u00f3n que tambi\u00e9n envejec\u00eda\na marchas forzadas y ve\u00eda emerger a toda velocidad al gigante chino con el que\nsiempre ha mantenido una dif\u00edcil relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A su lado en esas tareas siempre ha estado su esposa, la\nemperatriz Michiko, con la que lleva 60 a\u00f1os casados y que, como la primera\nplebeya en casarse con un emperador japon\u00e9s, le ha ayudado a dar una p\u00e1tina de\nmodernidad a las r\u00edgidas tradiciones imperiales.<\/p>\n\n\n\n<p>El suyo fue un matrimonio por amor, despu\u00e9s de que ambos se\nconocieran durante un partido de tenis en 1959. Rompiendo con la tradici\u00f3n,\neducaron ellos mismos a sus tres hijos, algo nunca visto hasta entonces, y\npermitieron que se les tomaran fotos a distancias mucho m\u00e1s pr\u00f3ximas de lo que\nse hab\u00eda tolerado. En los actos oficiales aparecen casi siempre juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstoy muy agradecido a la emperatriz, que una vez fue ella\nmisma parte del pueblo, pero que eligi\u00f3 tomar este camino conmigo, y que\ndurante sesenta largos a\u00f1os ha seguido sirviendo con gran devoci\u00f3n tanto a la\nfamilia imperial como al pueblo japon\u00e9s\u201d, le rend\u00eda homenaje su esposo en los\nfestejos por su boda de diamantes, semanas antes de la abdicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese sentimiento del deber les mantuvo a ambos desempe\u00f1ando\nsus funciones de Estado a pesar del declive en la salud de Akihito, que ha\npadecido un c\u00e1ncer de pr\u00f3stata y problemas del coraz\u00f3n. Fueron precisamente una\nsalud delicada y el miedo a no poder acometer sus deberes adecuadamente lo que\nle llevaron a expresar en 2016 su deseo de abdicar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras la renuncia, Akihito y Michiko, pasar\u00e1n a vivir en el\npalacio Togu del complejo imperial, la misma residencia en la que habitaron\nantes de ocupar el trono. Se les dar\u00e1 el tratamiento, creado para ellos, de\njoko y jokogo, emperador y emperatriz em\u00e9ritos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su era se ha caracterizado por el deseo de cerrar las heridas que dej\u00f3 la guerra Naci\u00f3 siendo un dios, hasta que tras la derrota de Jap\u00f3n en la Segunda Guerra Mundial oblig\u00f3 a su padre, Hirohito, a renunciar a su estatus divino. 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