{"id":22834,"date":"2018-01-29T12:31:44","date_gmt":"2018-01-29T15:31:44","guid":{"rendered":"http:\/\/actualidadadiario.com\/site\/?p=22834"},"modified":"2018-11-06T19:52:05","modified_gmt":"2018-11-06T22:52:05","slug":"roger-federer-asciende-a-otra-dimension-sexto-titulo-de-australia-y-20-grandes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/index.php\/2018\/01\/29\/roger-federer-asciende-a-otra-dimension-sexto-titulo-de-australia-y-20-grandes\/","title":{"rendered":"Roger Federer asciende a otra dimensi\u00f3n: sexto t\u00edtulo de Australia y 20 grandes"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>El suizo desbarata la soberbia resistencia de Cilic (6-2, 6-7, 6-3, 3-6 y 6-1, en 3h 02m) y ampl\u00eda su leyenda: gana su tercer Grand Slam en un a\u00f1o e iguala el r\u00e9cord de Djokovic y Roy Emerson en Melbourne<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Roger Federer no golpea la pelotea, no osar\u00eda. \u00c9l la acaricia. La mima, la trata con la m\u00e1xima delicadeza y la regala viajes placenteros al otro lado de la red, porque entiende el suizo, ganador ya de 20 grandes, que no hay mayor compromiso con ella y su deporte (y con el deporte en general, en realidad) que alcanzar el \u00e9xito por la v\u00eda de la belleza. En su caso, no hay otra opci\u00f3n. Federer solo concibe ese \u00fanico camino y contin\u00faa ganando como si en lugar de tener los 36 a\u00f1os que tiene tuviera el hambre de los 20. En la final de Melbourne, contra Marin Cilic, lo aplic\u00f3 a rajatabla: la est\u00e9tica y el deseo, pero tambi\u00e9n otro condimento: el sufrimiento. Cilic, soberbio, le exigi\u00f3 de principio a fin, pero el hechicero sac\u00f3 por en\u00e9sima vez la varita: 6-2, 6-7, 6-3, 3-6 y 6-1, en 3h 02m.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por tanto, ya est\u00e1n aqu\u00ed los 20 grandes que hace un a\u00f1o sonaban a algo absolutamente ut\u00f3pico. Ya es Federer definitivamente un deportista que va m\u00e1s all\u00e1, porque sigue desafiando a la l\u00f3gica y reventando todos los r\u00e9cords. Este \u00faltimo laurel le situ\u00f3 ya a la misma altura que Roy Emerson y Novak Djokovic, hexacampeones los dos en Australia, y le transport\u00f3 a una nueva esfera en el tenis: alcanz\u00f3 el segundo d\u00edgito, la segunda decena, y continu\u00f3 abriendo hueco y qued\u00e1ndose un poco m\u00e1s solo ah\u00ed arriba, directo como un rayo hacia el libro Guinness y alimentando el debate de que tal vez deba presidir el Olimpo del deporte. Tal vez, porque ah\u00ed est\u00e1n los Jordan, Bolt o Phelps, y un peque\u00f1o pu\u00f1ado de elegidos m\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sobre las pistas, sin embargo, no hay discusi\u00f3n. La zanj\u00f3 el australiano Rod Laver, el campe\u00f3n que siempre ha admirado el propio Federer y objeto de la eterna comparativa por el trono de la raqueta: \u201cRoger es el m\u00e1s grande\u201d. Si lo dice Laver, am\u00e9n. Se apoya en algo tan s\u00f3lido como que nunca se ha visto un ganador tan constante como el de Basilea, que contabiliza 96 trofeos en total, los 20 majors (tres de ellos en el plazo del \u00faltimo a\u00f1o), 1.139 victorias oficiales, infinidad de recitales; 20 a\u00f1os de carrera, de los cuales 15 han sido a un nivel extraordinario, obligando uno tras otro a que se revisen los libros de historia y todas las estad\u00edsticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y todo esto adherido a una naturalidad asombrosa, como quien simplemente responde acorde a una labor rutinaria. Para Federer, las finales vienen a ser como un d\u00eda m\u00e1s en la oficina: cambiarse, jugar, ganar. As\u00ed de simple para \u00e9l. En los proleg\u00f3menos de esta \u00faltima, el suizo caminaba por las galer\u00edas de la pista central con la mano izquierda en el bolsillo, con su equipo a las espaldas, manso como el le\u00f3n que se activa \u00fanicamente cuando ve pasar a la presa. Mientras, el bueno de Cilic ensayaba cambios de ritmo de forma esp\u00eddica y en el fondo un tanto angustiosa, porque seguramente sospechaba la que se le pod\u00eda venir encima. Por si fuera poco, el croata llegaba al pulso con seis horas m\u00e1s en las piernas; exactamente, \u00e9l invirti\u00f3 17h 03m para sortear las rondas previas, por las 10h 50m de Federer. Y eso, en un torneo as\u00ed, supone una carga adicional que desde luego no ayuda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El primer set, 24 minutos de tenis salvaje<\/strong><\/p>\n<p>El suizo le hinc\u00f3 el colmillo desde el primer segundo e hizo sangre durante todo el primer set. Quebr\u00f3 el servicio inicial de Cilic y sell\u00f3 su primer turno en solo 72 segundos; a continuaci\u00f3n, m\u00e1s zarpazos: 3-0 a los nueve minutos y el 4-0 en solo cuatro m\u00e1s. 24 minutos de tenis salvaje, porque aunque Federer tenga esa pose de no haber roto un plato su juego esconde una violencia inigualable. El croata ya sudaba entonces a mares, mientras que al n\u00famero dos del mundo no se le ve\u00eda una sola gota en la frente. Y eso que en Melbourne hac\u00eda calor, calor del bueno: 38\u00ba cuando comenz\u00f3 la final, de modo que la organizaci\u00f3n decidi\u00f3 cerrar el techo retr\u00e1ctil de la pista. Una medida que algunos cuestionaron porque se interpret\u00f3 que el formato indoor pod\u00eda beneficiar a Federer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A este, sin embargo, poco favor le hace falta. \u00c9l juega, y punto. Y sobre todo gana, por m\u00e1s que el gigant\u00f3n Cilic (1,98) se reanimase y le discutiera con mucha bravura la victoria. Es un tenista notable el croata, de 29 a\u00f1os, ganador del US Open (2014) y a partir de ma\u00f1ana n\u00famero tres; pero ahora, m\u00e1s hecho, quiere dar un salto cualitativo y competir cara a cara con los m\u00e1s fuertes. Federer le ha superado ya en dos finales de Grand Slam, en Wimbledon el a\u00f1o pasado y ahora en Melbourne, pero dej\u00f3 la sensaci\u00f3n de que si est\u00e1 fino tal vez pueda a\u00f1adir una segunda campanada a la de Nueva York. El tenis lo tiene y la confianza ha aumentado, luego habr\u00e1 que tenerlo en cuenta. Eso s\u00ed, su objetivo exige un plus que quiz\u00e1 no est\u00e9 tan lejos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una r\u00e9plica en toda regla<\/strong><\/p>\n<p>Lo ofreci\u00f3 durante buena parte del encuentro, porque no solo resisti\u00f3 el ritmo sino que respondi\u00f3 como no se le hab\u00eda visto antes. Se adjudic\u00f3 el tie-break del segundo (7-5) y luego, cuando Federer dio otro arre\u00f3n, volvi\u00f3 a la carga; m\u00e9rito, mucho m\u00e9rito, porque en todo el torneo nadie le hab\u00eda arrebatado ning\u00fan set al suizo y \u00e9l le ara\u00f1\u00f3 dos. Entr\u00f3 en ebullici\u00f3n Cilic y durante un buen rato le tute\u00f3 al estilista cl\u00e1sico, al que le cambi\u00f3 el gesto: cosa rara. Despu\u00e9s de mucho tiempo, se le vio gritar y enrabietarse, perder durante tres o cuatro segundos esa templanza \u00fanica. Lo pas\u00f3 mal, de ah\u00ed las l\u00e1grimas en la coronaci\u00f3n posterior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces mene\u00f3 la mand\u00edbula, ense\u00f1\u00f3 las fauces y dio otra dentellada furiosa en la yugular. Rompi\u00f3 en la manga definitiva, a la primera, y dibuj\u00f3 una derecha a bote pronto liftada e inveros\u00edmil, de videoteca. Luego sigui\u00f3 con la paleta en la mano y oprimi\u00f3 a Cilic hasta que este no pudo m\u00e1s. As\u00ed, despu\u00e9s del sufrimiento y el arrebato, Federer consigui\u00f3 aquello que parec\u00eda imposible y que remarcan tanto las voces sabias del tenis: cada d\u00eda que pasa es mejor. No deja de crecer y triunfar, cuando hace un a\u00f1o, antes de que le ganase en este mismo escenario a Rafael Nadal, muchos le hab\u00edan dado por perdido porque ven\u00eda de una larga estancia en la reserva y de no celebrar un grande desde 2012.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Error. Al igual que en 2017, abroch\u00f3 el triunfo previa revisi\u00f3n del Ojo de Halc\u00f3n, con un segundo saque abierto que toc\u00f3 por fuera la l\u00ednea; resto a la red, reclamaci\u00f3n, dentro. Le queda mecha, mecha larga a Federer, que ya divisa a los dem\u00e1s desde otra dimensi\u00f3n, una todav\u00eda m\u00e1s elevada, todav\u00eda m\u00e1s inveros\u00edmil. Laver (79), el coloso de los viejos tiempos, le aplaud\u00eda y retrataba con su m\u00f3vil desde la grada del estadio que lleva su nombre: la historia fotografiando a la historia. No es de extra\u00f1ar. Federer tiene 36 a\u00f1os, rumbo hacia los 37, pero no deja de sorprender. Su repertorio de trucos es infinito y su deseo de vencer es inagotable.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es Roger Federer. \u00danico e irrepetible. Si lo dice Laver, am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El suizo desbarata la soberbia resistencia de Cilic (6-2, 6-7, 6-3, 3-6 y 6-1, en 3h 02m) y ampl\u00eda su leyenda: gana su tercer Grand Slam en un a\u00f1o e iguala el r\u00e9cord de Djokovic y Roy Emerson en Melbourne &nbsp; &nbsp; &nbsp; Roger Federer no golpea la pelotea, no osar\u00eda. \u00c9l la acaricia. 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