{"id":22040,"date":"2018-01-05T11:47:11","date_gmt":"2018-01-05T14:47:11","guid":{"rendered":"http:\/\/actualidadadiario.com\/site\/?p=22040"},"modified":"2018-11-06T19:18:12","modified_gmt":"2018-11-06T22:18:12","slug":"trump-intenta-frenar-un-demoledor-libro-de-su-casa-blanca-y-la-editorial-adelanta-su-publicacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/index.php\/2018\/01\/05\/trump-intenta-frenar-un-demoledor-libro-de-su-casa-blanca-y-la-editorial-adelanta-su-publicacion\/","title":{"rendered":"Trump intenta frenar un demoledor libro de su Casa Blanca y la editorial adelanta su publicaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>La obra sobre el magnate refuerza la imagen de un presidente ca\u00f3tico y buf\u00f3n que gobierna por impulsos. La editorial saca hoy el libro como respuesta a las presiones<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Donald Trump no crey\u00f3 jam\u00e1s que fuese a ganar las elecciones. Y cuando lo hizo, se qued\u00f3 helado como un fantasma. Un estupor del que, una vez investido presidente, pareci\u00f3 seguir preso: no procesaba informaci\u00f3n, no le\u00eda y ni siquiera ojeaba los informes. Era un \u201cni\u00f1o grande\u201d que abroncaba al servicio por tocar su cepillo de dientes y se quedaba paralizado ante asuntos complejos. La incendiaria descripci\u00f3n corresponde a un libro que, pese a las presiones del presidente para evitarlo, la editorial ha decidido adelantar su publicaci\u00f3n a este viernes y cuyos detalles de caos e infantilismo han desatado una espectacular tormenta. Trump niega furiosamente su contenido, pero ante el mundo ha vuelto a emerger la imagen de un presidente ca\u00f3tico y buf\u00f3n que gobierna por impulsos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La bomba se titula Fuego y Furia: dentro de la Casa Blanca de Trump y es obra de Michael Wolff, un periodista de 64 a\u00f1os que ha escrito para Vanity Fair, The Guardian y Hollywood Reporter. Su trabajo ha sido m\u00e1s de una vez cuestionado por su presunta tendencia a la exageraci\u00f3n. En este caso, aunque algunos de los altos cargos se han apresurado a desmentir lo publicado, nadie niega que tuvo un acercamiento excepcional a la Casa Blanca. De la mano del antiguo estratega jefe, Steve Bannon, recogi\u00f3 durante 18 meses 200 testimonios de personas pr\u00f3ximas al presidente, e incluso se reuni\u00f3, aunque brevemente, con Trump, un personaje al que ya hab\u00eda entrevistado para Hollywood Reporter y al que solicit\u00f3 directamente permiso para el libro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con este bagaje, la obra se ha vuelto puro veneno para la Casa Blanca. Hay entrecomillados hirientes por doquier y personalidades del c\u00edrculo \u00edntimo de Trump, como el propio Bannon o la antigua subjefa de gabinete, Katie Walsh, que revelan pormenores sonrojantes de la vida en el Despacho Oval. Tal es su carga explosiva que ha bastado la distribuci\u00f3n de algunos extractos para poner a la Casa Blanca en modo de combate. Los abogados del presidente han intentado frenar la salida del libro y han solicitado por carta a la empresa editora, la poderosa Henry Holt &amp; Company, que desista bajo la amenaza de denunciarlo por libelo. La editorial ha respondido adelantando su distribuci\u00f3n, prevista para el martes, a este mismo viernes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este vendaval, el propio Wolff ha escrito un largo art\u00edculo explicando su g\u00e9nesis y defendiendo sus contenidos. Su relato, aunque a veces no aclara la fuente de la informaci\u00f3n, supone un demoledor retrato interior de la presidencia. Un gobierno consumido por luchas intestinas, sin prioridades claras y dominadas, seg\u00fan la obra, por una personalidad extravagante y caprichosa que halla en sus instintos su mejor consejero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La victoria (inesperada)<\/strong><\/p>\n<p>Melania lloraba y Trump, seg\u00fan el testimonio de su hijo mayor, se qued\u00f3 helado como un fantasma. Acababa de saberlo. Era el pr\u00f3ximo presidente de Estados Unidos. No se lo cre\u00eda. No se lo esperaba. Hasta el \u00faltimo d\u00eda hab\u00eda dado por segura la derrota. Ese 8 de noviembre, de hecho, su equipo se hab\u00eda concentrado en los cuarteles generales contento porque consideraba que iban a perder por menos de 6 puntos. Y el propio Trump, en d\u00edas anteriores, hab\u00eda expresado a su amigo, el presidente de la cadena Fox, Roger Ailes, su convicci\u00f3n de que haber llegado hasta ah\u00ed era ya un triunfo que le abr\u00eda las puertas de la fama, aunque se le cerrasen las de la Casa Blanca. Pero todo cambi\u00f3 esa noche. Perplejo, su consejero de campa\u00f1a Steve Bannon lo vio transformarse. Primero esc\u00e9ptico, luego horrorizado, y finalmente iluminado: \u201cDonald Trump se convirti\u00f3 en el hombre que consideraba que merec\u00eda ser y era perfectamente capaz de ser, el presidente de Estados Unidos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Enfado en la investidura<\/strong><\/p>\n<p>No fue el d\u00eda m\u00e1s feliz de la vida de Donald Trump. El libro sostiene que estaba molesto por el boicot de los famosos y disgustado por haber tenido que dormir en la dependencia de hu\u00e9spedes de la Casa Blanca, en vez del Hotel Trump. Su esposa Melania fue v\u00edctima de su mal humor y estuvo al borde las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Primeros d\u00edas y fobias<\/strong><\/p>\n<p>A Trump no le gust\u00f3 la Casa Blanca y desde el inicio refugi\u00f3 en su habitaci\u00f3n, una pieza separada de Melania. Era la primera vez desde Kennedy que un matrimonio presidencial no dorm\u00eda en el mismo cuarto. Inmediatamente pidi\u00f3 dos televisores m\u00e1s y una cerradura para la puerta, algo que el equipo de seguridad desaconsej\u00f3. Ya instalado, no tard\u00f3 en abroncar al servicio de limpieza por retirar del suelo sus camisas. \u201cSi mi camisa est\u00e1 en el suelo es porque quiero que est\u00e9 en el suelo\u201d, les dijo. Y r\u00e1pidamente, les impuso nuevas reglas: \u00e9l se abrir\u00eda la cama y decidir\u00eda cu\u00e1ndo quer\u00eda que le limpiaran las s\u00e1banas, y nadie pod\u00eda tocar nada de su habitaci\u00f3n, especialmente su cepillo de dientes. Esto \u00faltimo era un reflejo de su antiguo miedo a un envenenamiento.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La guerra interna permanente<\/strong><\/p>\n<p>En los primeros meses, nadie dominaba la Casa Blanca y sus m\u00e1s cercanos colaboradores se odiaban. Tres eran los que compet\u00edan y despachaban directamente con el mandatario. El jefe de gabinete, Reince Priebus; el estratega jefe, Steve Bannon, y el yerno, Jared Kushner. Los dos primeros eran especialmente despreciados por Trump. Un d\u00eda lleg\u00f3 a comentar en voz alta los defectos de su c\u00edrculo \u00edntimo: \u201cBannon era desleal (sin mencionar que vest\u00eda como una mierda); Priebus, un d\u00e9bil (sin mencionar que era bajito, un enano); Kushner, un adulador\u201d, indica la obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La elecci\u00f3n de cargos y el nepotismo<\/strong><\/p>\n<p>Trump no sab\u00eda a qui\u00e9n elegir para los principales puestos. Y sus man\u00edas no le ayudaban. Cuando le recomendaron al diplom\u00e1tico John Bolton como consejero de Seguridad Nacional, lo rechaz\u00f3 por su bigote. \u201cEs un problema. Para Trump no puede formar parte del equipo con ese bigote\u201d, sentenci\u00f3 Bannon.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tampoco mejor\u00f3 su criterio para la selecci\u00f3n del jefe de gabinete, un puesto de enorme poder y que hace las veces de primer ministro. El primer impulso del presidente fue escoger a su yerno, sin ninguna experiencia pol\u00edtica y cuyo principal valor era ser el marido de su hija Ivanka.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero eso no le import\u00f3 a Trump. Exterioriz\u00f3 su deseo y nadie se atrevi\u00f3 a refutarlo. Tuvo que ser alguien venido de fuera quien diera la voz de alerta. La columnista conservadora Ann Coulter se llev\u00f3 un d\u00eda al presidente aparte: \u201cNadie te lo est\u00e1 diciendo, pero no puedes. Simplemente no puedes contratar a tus hijos\u201d. El \u00e9xito de Coulter s\u00f3lo fue parcial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ivanka, presidenta<\/strong><\/p>\n<p>El poder de Ivanka y su esposo, Jared Kushner, es inmenso en la Casa Blanca. En los primeros meses igualaba al del entonces jefe de gabinete, Reince Priebus. Ten\u00edan hilo directo con el presidente y, pese a las advertencias, hab\u00edan logrado ser contratados como asesores. \u201cIvanka hab\u00eda ayudado a su padre no s\u00f3lo en asuntos de negocios, sino tambi\u00e9n maritales. Era algo transaccional\u201d, describe el libro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde esa cercan\u00eda, trataba a su padre con desapego, se re\u00eda de \u00e9l e incluso hac\u00eda burlas sobre su peinado. Mientras el resto del gabinete callaba, ella recordaba que esa composici\u00f3n capilar era una forma de tapar una superficie central absolutamente lisa mediante el artificio de peinar el cabello de los laterales hacia el centro y despu\u00e9s atr\u00e1s. Pese a las bromas, a nadie se le escapaba que era la emperatriz y que aspiraba a ser la primera presidenta de EEUU. \u201c[Ivanka y Kushner] hab\u00edan llegado a un acuerdo serio: si en alg\u00fan momento en el futuro se presentaba la oportunidad, ella ser\u00eda la candidata a la presidencia. La primera mujer presidenta, se emocionaba Ivanka, no ser\u00eda Hillary Clinton, sino Ivanka Trump\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La incompetencia de Trump<\/strong><\/p>\n<p>El presidente no destacaba por sus conocimientos ni por su sangre fr\u00eda. La subjefa de gabinete Walsh le describe en el libro como \u201cun ni\u00f1o cuyos deseos hab\u00eda que adivinar\u201d. Incapaz de disciplinarse, en la Casa Blanca no sab\u00eda poner orden ni prioridades. \u201cDenme tres cosas en las que el presidente quiera centrarse. \u00bfCu\u00e1les son las tres prioridades?\u201d, lleg\u00f3 a preguntarle Walsh a Kushner pocos d\u00edas antes de abandonar el cargo en marzo pasado. Su exasperaci\u00f3n ten\u00eda, seg\u00fan Wolff, un motivo. El presidente no avanzaba. El libro explica por qu\u00e9: \u201cNo procesaba la informaci\u00f3n en un sentido convencional. No le\u00eda nada. Ni siquiera ojeaba. Para muchos no era m\u00e1s que un semianalfabeto. Confiaba en su propia experiencia, aunque fuera irrelevante, m\u00e1s que en nadie m\u00e1s. A menudo se mostraba confiado, pero igualmente se le ve\u00eda paralizado, presa de sus peligrosas inseguridades. Respond\u00eda instintivamente, arremetiendo y actuando seg\u00fan sus tripas\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La obra sobre el magnate refuerza la imagen de un presidente ca\u00f3tico y buf\u00f3n que gobierna por impulsos. La editorial saca hoy el libro como respuesta a las presiones &nbsp; &nbsp; &nbsp; Donald Trump no crey\u00f3 jam\u00e1s que fuese a ganar las elecciones. Y cuando lo hizo, se qued\u00f3 helado como un fantasma. Un estupor del que, una vez investido presidente, pareci\u00f3 seguir preso: no procesaba informaci\u00f3n, no le\u00eda y ni siquiera ojeaba los informes. 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