{"id":18096,"date":"2017-09-29T11:35:39","date_gmt":"2017-09-29T14:35:39","guid":{"rendered":"http:\/\/actualidadadiario.com\/site\/?p=18096"},"modified":"2017-09-29T11:35:39","modified_gmt":"2017-09-29T14:35:39","slug":"reforma-laboral-cuales-son-los-dos-modelos-que-mira-el-gobierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/index.php\/2017\/09\/29\/reforma-laboral-cuales-son-los-dos-modelos-que-mira-el-gobierno\/","title":{"rendered":"Reforma laboral: cu\u00e1les son los dos modelos que mira el Gobierno"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Son los de Francia y Brasil, que flexibilizan las condiciones laborales en pos de ganar competitividad. Si bien hay matices y velocidades diferentes, en ambos casos los gremios pierden fuerza de negociaci\u00f3n<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Reforma laboral son dos palabras, una f\u00f3rmula a esta altura, que se escucha cada vez m\u00e1s en boca de pol\u00edticos, empresarios y sindicalistas. En ese sentido, la Argentina y su debate sobre el futuro de los v\u00ednculos laborales no es ajeno a un contexto global de leyes y decretos contempor\u00e1neos que pretenden replantear el statu quo productivo en distintos puntos del mapa bajo el argumento de la competitividad. Sus detractores, en cambio, los se\u00f1alan como intentos de abaratar costos a costa de precarizar el trabajo. En el medio, el gobierno de Mauricio Macri guarda silencio estrat\u00e9gico sobre qu\u00e9 tipo de reforma impulsar\u00e1 mientras estudia en su laboratorio las experiencias de Brasil y Francia como un mismo modelo a dos velocidades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ambos gobiernos, de buena relaci\u00f3n y sinton\u00eda pol\u00edtica con el argentino, han iniciado reformas que comparten m\u00e1s de un denominador, aunque la del brasile\u00f1o Michel Temer corta mucho m\u00e1s profundo en el r\u00e9gimen laboral. Consultados al respecto, los funcionarios se limitan a afirmar que cualquier cambio se har\u00e1 con consenso y en base a la idiosincrasia local. En el fondo, tanto el Gobierno como el empresariado local miran con recelo las transformaciones verdeamarelas por temor a que Brasil se termine convirtiendo en una &#8220;China sudamericana&#8221; que concentre ventas e inversiones gracias a costos de producci\u00f3n comparativamente inferiores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como fundamento, se suelen leer y escuchar los comparativos respecto a costos laborales salariales y no salariales, que van desde un sueldo m\u00ednimo m\u00e1s bajo -en Brasil, equivale a unos 5000 pesos argentinos- hasta la brecha en los valores de una indemnizaci\u00f3n que en la Argentina es 2,5 veces superior a la del pa\u00eds vecino. Al mismo tiempo, Brasil tiene un 30 por ciento menos de impuestos al trabajo. Un informe de la consultora Abeceb, difundido poco despu\u00e9s de la sanci\u00f3n de la reforma brasile\u00f1a en el Senado, en julio, puso el temor en palabras: &#8220;La reforma laboral de Brasil aumenta la brecha de competitividad con la Argentina&#8221;, y lo hace sobre la base de un &#8220;rezago competitivo&#8221; que ya acarrea el pa\u00eds y se har\u00e1 m\u00e1s notorio en sectores transables y de mano de obra intensivos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8220;Sabemos que se viene una flexibilizaci\u00f3n laboral porque tenemos un d\u00e9ficit comercial de 1083 millones y alguien lo va a pagar. Y en ese contexto se vuelve a hablar de pasant\u00edas y de bajar los costos de jubilados y trabajadores que son los que ya en los 90 han pagado ese desfasaje. Es lo que piden los empresarios pero yo me pregunto: \u00bfDe qu\u00e9 les va a servir si despu\u00e9s van a tener que cerrar las f\u00e1bricas porque nadie va a poder comprar nada?&#8221;, opina Carlos Minucci, de la Asociaci\u00f3n Personal Superior de Empresas de Energ\u00eda (APSEE).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De hecho, la Argentina no es el \u00fanico que mira lo que ocurre en Brasil con preocupaci\u00f3n. Tambi\u00e9n Per\u00fa y Colombia lo siguen con atenci\u00f3n y hasta Uruguay ha planteado sus resquemores, aunque sus costos laborales son muy inferiores. El canciller Rodolfo Nin Novoa sugiri\u00f3 elevar la discusi\u00f3n al plano del Mercosur. Y el ministro de Trabajo charr\u00faa, Enrique Murro, manifest\u00f3 en una reciente exposici\u00f3n: &#8220;Preocupa porque es una manera de competir en base a la ca\u00edda de derechos laborales, cosa que siempre hemos tratado de evitar. Si vale m\u00e1s un acuerdo individual entre un empleado y un patr\u00f3n que una ley o un convenio, entonces retrocedimos dos o tres siglos, y eso no ser\u00e1 solo para los brasile\u00f1os&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Debilitar al sindicalismo<\/strong><\/p>\n<p>A contramano de los \u00faltimos cambios laborales en Chile, donde el sindicalismo vio fortalecido su papel negociador, tanto en el modelo franc\u00e9s como en el brasile\u00f1o el sindicalismo pierde fuerza. Los franceses lo presentan de un modo m\u00e1s amigable, en un pa\u00eds que registra la menor tasa de afiliaci\u00f3n mundial -apenas un 4% de los asalariados- y que registra un desempleo del 9,5%, por encima de la media europea (7,8%). En palabras del Nobel de Econom\u00eda 2014 y autor de La econom\u00eda del bien com\u00fan, Jean Tirole, se trata de financiar al empleado y su formaci\u00f3n y no subsidiar empleos innecesarios, adapt\u00e1ndose a las nuevas necesidades y tecnolog\u00edas. &#8220;Protejamos al empleado y no al empleo&#8221;, sostuvo Tirole en una entrevista con la La Vanguardia, para &#8220;acabar con los contratos temporales car\u00edsimos para todos y frustrantes para el empleado y, por otro, los indefinidos, que se aferran a su empleo aunque no les guste&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los brasile\u00f1os van al hueso, en un escenario muy distinto: Brasil es uno de los pa\u00edses donde conviven tres grandes confederaciones, aunque no todas sean igual de combativas. \u00bfEl mecanismo? Eliminar la contribuci\u00f3n obligatoria de un d\u00eda de salario al a\u00f1o y volverla voluntaria. A priori, exigir\u00e1 un mayor compromiso de servicio de los sindicatos para ganarse la adhesi\u00f3n y el apoyo monetario de sus trabajadores, con una perspectiva m\u00e1s de cliente que de afiliado. Pero esta medida va acompa\u00f1ada de toda una serie de cambios paralelos que afectan su capacidad de mostrar dicho compromiso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el m\u00e1s importante de todos radique en una de las misiones claves de los sindicatos, la negociaci\u00f3n colectiva de salarios. En Brasil y Francia, lo que se impulsa es que los contratos privados tengan preeminencia por sobre los sectoriales, al tiempo que en el pa\u00eds vecino se tolerar\u00e1 una mayor tercerizaci\u00f3n. En ambas reformas, la potestad negociadora se abre a actores no sindicales en quienes los trabajadores depositen la tarea. La francesa s\u00ed estipula que los acuerdos de empresa deben estar refrendados por un sindicato que represente a m\u00e1s de la mitad de los trabajadores para volverse vinculantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Curiosamente, en medio del debate legislativo brasile\u00f1o, uno de los fundamentos que m\u00e1s se escuch\u00f3 a favor de la reforma era falso: &#8220;En Brasil, existen 17.000 sindicatos mientras que en la Argentina s\u00f3lo hay 96&#8221;. Lo emple\u00f3 Roberto Marinho, el miembro informante de la bancada de la Socialdemocracia Brasile\u00f1a (PSDB) pero tambi\u00e9n empresarios como Roberto Set\u00fabal, copresidente del banco m\u00e1s grande del pa\u00eds, el Ita\u00fa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si en Argentina es com\u00fan escuchar que las leyes del peronismo son un corset de m\u00e1s de 40 a\u00f1os a la productividad moderna, en Brasil suele hablarse del mismo modo sobre la llamada Consolidaci\u00f3n de las Leyes del Trabajo, de Getulio Vargas. Lo cierto es que aqu\u00ed se calcula que hay 6400 sindicatos, de los cuales solo la mitad tienen personer\u00eda jur\u00eddica. El resto son hijos de la atomizaci\u00f3n de los 90, que han disputado la hegemon\u00eda de los eternos secretarios generales, el verticalismo y la burocracia. Proporcionalmente, el n\u00famero de sindicatos en uno y otro pa\u00eds es similar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otras cuestiones que se abordan en ambas reformas que el Gobierno observa es la carga horaria y la modalidad de empleo. Si bien no se tocan el aguinaldo, los d\u00edas de vacaciones y la carga horaria semanal de trabajo, lo que se altera es la distribuci\u00f3n de esos l\u00edmites. En Brasil, las vacaciones se podr\u00e1n fraccionar hasta en tres per\u00edodos y, en el caso de las jornadas laborales, aumentan su l\u00edmite hasta las 12 horas, seguido por un descanso de 36, sin que se superen las 44 semanales. Se suma, adem\u00e1s, la llamada &#8220;jornada intermitente&#8221;, para empleos que se abonan por hora o jornada, equivalente a los minijobs alemanes, y el homeworking. Francia termina de enterrar sus 35 horas semanales -que nunca fueron del todo reales- para aumentar su promedio a 46, pero pueden extenderse si se negocia en la empresa. Adem\u00e1s, baja el recargo por hora extra de un 25 a un 10%.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los n\u00fameros espantan la inversi\u00f3n, o eso entienden desde el Gobierno. Equivale a algo as\u00ed como dos pleitos por cada diez trabajadores, mientras que, en Chile, la proporci\u00f3n es de 0,25, muy inferior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No obstante, en Brasil, los pleitos laborales son a\u00fan mayores en cantidad, hasta tres por cada diez trabajadores. Por lo menos era as\u00ed hasta la presente reforma que cambia las condiciones para litigar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La reforma laboral de Temer flexibiliza las condiciones para despedir empleados, en tanto baja el preaviso de 30 a 15 d\u00edas y el monto de las indemnizaciones ya no depender\u00e1 del salario. Incluso, ante la perspectiva de llevar su caso a litigio, el trabajador se ve obligado a participar presencialmente del proceso judicial en sus sucesivas instancias con el riesgo de tener que enfrentar el pago de costas si pierde al final la demanda. Brasil tambi\u00e9n incluye la posibilidad de negociar reducciones a los salarios a cambio de mantener el puesto de trabajo, al menos por un a\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por su lado, Francia aborda esta cuesti\u00f3n, ajust\u00e1ndola a la realidad de las empresas europeas y transcontinentales que operan en su territorio. Ya no ser\u00e1 necesario que la firma demuestre una p\u00e9rdida de ganancia a nivel global para justificar despidos locales sino que bastar\u00e1 con recurrir a la exigencia de reorganizar su plantilla para salvaguardar competitividad en Francia como excusa legal. De igual modo, fija topes a las indemnizaciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&#8220;En los 90, la flexibilizaci\u00f3n laboral demostr\u00f3 que no soluciona los problemas de empleo en el pa\u00eds, m\u00e1s bien todo lo contrario. Fue el per\u00edodo de mayor desocupaci\u00f3n&#8221;, comenta Jorge Duarte, director del portal especializado Infogremiales. Y a\u00f1ade: &#8220;Lo que soluciona la generaci\u00f3n de trabajo son las condiciones en las que se puede hacer negocios. En todo caso, lo que deber\u00eda pensarse es en la necesidad de adecuar algunos convenios colectivos a las tecnolog\u00edas modernas&#8221;.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una disyuntiva que el actual Gobierno deber\u00e1 enfrentar, aunque dif\u00edcilmente deje trascender sus planes antes de las elecciones de octubre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son los de Francia y Brasil, que flexibilizan las condiciones laborales en pos de ganar competitividad. Si bien hay matices y velocidades diferentes, en ambos casos los gremios pierden fuerza de negociaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; Reforma laboral son dos palabras, una f\u00f3rmula a esta altura, que se escucha cada vez m\u00e1s en boca de pol\u00edticos, empresarios y sindicalistas. 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