{"id":1736,"date":"2016-09-28T09:56:53","date_gmt":"2016-09-28T12:56:53","guid":{"rendered":"http:\/\/actualidadadiario.com\/site\/?p=1736"},"modified":"2016-09-28T09:56:53","modified_gmt":"2016-09-28T12:56:53","slug":"la-victima-afirmo-que-ceparo-estaba-mientras-era-torturada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/index.php\/2016\/09\/28\/la-victima-afirmo-que-ceparo-estaba-mientras-era-torturada\/","title":{"rendered":"La v\u00edctima afirm\u00f3 que C\u00e9paro estaba mientras era torturada"},"content":{"rendered":"<h1><em><strong>La mujer prest\u00f3 declaraci\u00f3n en su casa y reconoci\u00f3 al ex polic\u00eda Atilio C\u00e9paro como uno de los integrantes de la patota que la secuestr\u00f3 y tambi\u00e9n lo ubic\u00f3 como part\u00edcipe de la tortura<\/strong><\/em><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<h1><\/h1>\n<p>En el momento en que me tiran al piso, (Atilio) C\u00e9paro me ten\u00eda de los pies\u201d. Quien habla es la mujer que fue secuestrada y sometida a torturas con picana el\u00e9ctrica por una patota integrada por polic\u00edas provinciales en septiembre de 1976.<\/p>\n<p>La mujer dio este martes un desgarrador testimonio sobre el calvario que sufri\u00f3 durante los d\u00edas en que permaneci\u00f3 desaparecida y a merced de la patota de la Direcci\u00f3n de Investigaciones de la Polic\u00eda de Entre R\u00edos.<\/p>\n<p>En su casa, les cont\u00f3 a los integrantes del Tribunal Oral Federal de Paran\u00e1, al fiscal, a los querellantes y al defensor que Atilio Ricardo C\u00e9paro fue uno de los polic\u00edas que la secuestr\u00f3 de su trabajo, el jueves 23 de septiembre de 1976; asegur\u00f3 que la traslad\u00f3 en varias oportunidades mientras dur\u00f3 su cautiverio; lo ubic\u00f3 en la sesi\u00f3n de tortura a que fue sometida dos d\u00edas despu\u00e9s en la Jefatura Central de Polic\u00eda; marc\u00f3 en un plano la oficina de \u201cSanidad\u201d en la que se produjeron los tormentos; y reconoci\u00f3 la declaraci\u00f3n que dio en 1984 ante la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).<\/p>\n<p>C\u00e9paro, de 67 a\u00f1os, est\u00e1 acusado por la privaci\u00f3n ileg\u00edtima de la libertad cometida por un funcionario p\u00fablico, con abuso de sus funciones y\/o sin las formalidades previstas por la ley y\/o desempe\u00f1ando un acto de servicio; vejaci\u00f3n, aplicaci\u00f3n de apremios ilegales o imposici\u00f3n de tormentos contra la mujer.<\/p>\n<p>El represor no estuvo presente este martes en la audiencia. Una m\u00e9dica del Servicio Penitenciario consign\u00f3 en un parte que C\u00e9paro estaba \u201cdescompuesto\u201d, \u201cangustiado\u201d y que le hab\u00eda manifestado su deseo de no concurrir a la sede del tribunal oral. Pero su ausencia podr\u00eda tener otra explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Relatos del horror<\/strong><\/p>\n<p>La audiencia de este martes se dividi\u00f3 en dos partes. M\u00e1s temprano, las partes se constituyeron en la casa de la v\u00edctima, donde escucharon el minucioso relato que hizo del horror que le toc\u00f3 vivir por aquellos d\u00edas.<\/p>\n<p>La mujer, que entonces ten\u00eda 24 a\u00f1os, cont\u00f3 que el jueves 23 de septiembre de 1976, polic\u00edas vestidos de civil se presentaron en la sala de terapia intensiva del Sanatorio La Entrerriana, donde trabajaba como enfermera, pidieron por ella y se la llevaron en un autom\u00f3vil Ford Falcon celeste, primero a la jefatura y despu\u00e9s a la Comisar\u00eda Quinta. Seg\u00fan dijo, luego supo que uno de sus captores era de apellido C\u00e9paro.<\/p>\n<p>Entre la noche del viernes y la madrugada del s\u00e1bado, la trasladaron nuevamente. \u201cLlegamos a la jefatura, me empezaron a sacar la ropa y me tiraron sobre una colchoneta, y me ataron los pies y las manos. Despu\u00e9s me pusieron un almohad\u00f3n en la cara. Hab\u00eda mucha gente ah\u00ed. Una voz que siempre identifiqu\u00e9 era la de un comisario (Jos\u00e9 Domingo) Gianotti, como que dirig\u00eda todo ah\u00ed; no s\u00e9 c\u00f3mo me enter\u00e9 de su nombre, tal vez porque ten\u00eda la identificaci\u00f3n. Despu\u00e9s empezaron a torturarme con picana el\u00e9ctrica en los senos y en la vagina y a preguntarme por gente que yo ni conoc\u00eda y otros que s\u00ed, y me dec\u00edan que viv\u00eda con una guerrillera\u201d, relat\u00f3 en su declaraci\u00f3n. \u201cEn un momento vino alguien, que yo cre\u00eda que era un m\u00e9dico, a auscultarme. Yo le ped\u00eda agua, porque ten\u00eda la boca seca, y me dec\u00eda que no pod\u00edan darme agua\u201d, acot\u00f3 en la continuidad del relato.<\/p>\n<p>En esa circunstancia, seg\u00fan dijo, tambi\u00e9n estuvo C\u00e9paro: \u201cYo estaba en el piso y ten\u00eda la venda, pero alcanc\u00e9 a verlo a mis pies\u201d, cont\u00f3.<\/p>\n<p>La mujer no puede precisar cu\u00e1nto dur\u00f3 el suplicio, pero s\u00ed hacer una estimaci\u00f3n: \u201cPara m\u00ed dur\u00f3 m\u00e1s de una hora\u201d y agreg\u00f3: \u201cEstar\u00eda mintiendo si digo una hora, pero era de madrugada y volv\u00ed (a la comisar\u00eda) cuando ya casi estaba aclarando\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan dijo, permaneci\u00f3 en la Comisar\u00eda Quinta hasta el domingo, cuando nuevamente C\u00e9paro fue a buscarla para otro traslado a la jefatura, supuestamente para hacer una declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Secuestro relacionado<\/strong><\/p>\n<p>Aquella declaraci\u00f3n en la jefatura, sin embargo, se interrumpi\u00f3 abruptamente. C\u00e9paro le dijo que hab\u00edan recibido \u201cuna llamada\u201d y que ten\u00edan que irse, cont\u00f3 la mujer. \u201cSe fueron un mont\u00f3n y volvieron con mucha gente, todos a la jefatura, y los pusieron contra la pared. Eran Tissera y los Fern\u00e1ndez. Y yo me pas\u00e9 todo ese tiempo sentada en un banquito, contra la pared, en la jefatura\u201d, relat\u00f3.<\/p>\n<p>Los primos Oscar Eduardo Tissera y Arturo Fern\u00e1ndez ten\u00edan 19 a\u00f1os cuando fueron ilegalmente detenidos, el 26 de septiembre, en la casa de sus abuelos, en calle Churruar\u00edn. Estaban enterrando unos libros sobre la revoluci\u00f3n cubana, discursos del Che Guevara, Fidel Castro y la historia del comunismo que el primero hab\u00eda heredado de su abuelo, militante del Partido Comunista.<\/p>\n<p>Un grupo de tareas de entre quince y veinte polic\u00edas los sorprendi\u00f3 cuando estaban ba\u00f1\u00e1ndose, uno en el ba\u00f1o y el otro en un patio interno de la casa; los enca\u00f1onaron, los interrogaron a punta de pistola (\u201cdec\u00ed d\u00f3nde est\u00e1n las armas o te mato ahora mismo\u201d, record\u00f3 Tissera que lo amenaz\u00f3 un polic\u00eda) y terminaron llev\u00e1ndoselos casi desnudos (\u201cno me dejaron ni vestirme\u201d, cont\u00f3 Fern\u00e1ndez).<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, otra patota secuestr\u00f3 a la madre y a la hermana de Fern\u00e1ndez, y todos terminaron en la Jefatura Central de Polic\u00eda, como lo cont\u00f3 la enfermera, aunque antes los pasearon por distintas comisar\u00edas.<\/p>\n<p>\u201cMe torturaron con picana el\u00e9ctrica en los genitales, me tiraban agua para que fluyera mejor la corriente por todo el cuerpo y me preguntaban por los nombres de una libretita que yo hab\u00eda tirado cuando me llevaron\u201d, cont\u00f3 este martes Tissera ante el tribunal oral. El mismo horror vivi\u00f3 Fern\u00e1ndez: \u201cMe pasaron la picana por la boca, los genitales y hasta la punta del pie; era como si no pod\u00eda respirar y encima me metieron una almohada en la cara que me sacaba el aire. Estaba acostado en una cama y pens\u00e9 que me iba\u201d.<\/p>\n<p>Ninguno reconoci\u00f3 a los integrantes de la patota, pero ambos mencionaron a un polic\u00eda \u201cde voz gruesa\u201d que estaba detr\u00e1s suyo cuando eran torturados y que parec\u00eda ser quien mandaba en esa escena.<\/p>\n<p>Del relato, adem\u00e1s, surge una evidente vinculaci\u00f3n entre su secuestro y los dichos de la enfermera sobre por qu\u00e9 C\u00e9paro sali\u00f3 raudo cuando la estaba interrogando.<\/p>\n<p>El derrotero de los primos los llev\u00f3 luego a la c\u00e1rcel de Paran\u00e1, luego fueron trasladados a la unidad penal de Gualeguaych\u00fa y de all\u00ed en avi\u00f3n hasta Coronda, donde permanecieron hasta el 23 de diciembre de 1976. Se fueron juntos, aunque antes tuvieron una \u201centrevista\u201d con el represor Juan Carlos Trimarco, quien les hizo una especie de arenga y los despidi\u00f3 dici\u00e9ndoles: \u201cDejen de hacer pozos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5><strong>Un polic\u00eda en el consejo de guerra<\/strong><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h1><\/h1>\n<p>Mar\u00eda Cristina Lucca, Marta Brasseur y Graciela L\u00f3pez fueron ilegalmente detenidas el 11 de noviembre de 1976 en la ciudad de Cipolletti, provincia de R\u00edo Negro, en operativos realizados a plena luz del d\u00eda por grupos de civiles armados.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\nLas tres fueron trasladadas, vendadas e inmovilizadas, al centro clandestino de detenci\u00f3n \u201cLa Escuelita\u201d, en el batall\u00f3n militar de Neuqu\u00e9n, donde fueron interrogadas bajo tortura y luego trasladadas a Paran\u00e1, primero a la denominada \u201ccasa del director\u201d, en la c\u00e1rcel de varones. Reci\u00e9n el 3 de diciembre su detenci\u00f3n qued\u00f3 asentada en los registros, cuando ingresaron a la Unidad Penal N\u00famero 6.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las tres mujeres fueron sometidas, junto a otros detenidos pol\u00edticos, a un consejo de guerra en el que las acusaban por su participaci\u00f3n en la muerte del general Jorge Esteban C\u00e1ceres Moni\u00e9 y a mediados de enero un tribunal militar les impuso largas penas de c\u00e1rcel en una parodia de juicio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lucca y Brasseur reconocieron este martes a C\u00e9paro como uno de los polic\u00edas que les hizo firmar una declaraci\u00f3n autoincriminatoria que sirvi\u00f3 de base para la condena que les impuso el tribunal militar. El dato, adem\u00e1s, consta en documentos del Servicio Penitenciario que revelan que C\u00e9paro y Carlos Horacio Zapata, ambos polic\u00edas provinciales, pretendieron sacarlas de la unidad penal. \u201cNos hicieron firmar algo que no pudimos leer; y tampoco pod\u00edamos rehusarnos\u201d, dijo Lucca. \u201cSupongo que el contenido de esa declaraci\u00f3n fue el basamento de la condena del consejo de guerra\u201d, acot\u00f3 Brasseur.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>All\u00ed tambi\u00e9n C\u00e9paro ocup\u00f3 el centro de la escena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>*El ex polic\u00eda C\u00e9paro aleg\u00f3 un problema de salud y este martes 27 de septiembre no estuvo en la audiencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fuente: El Diario<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mujer prest\u00f3 declaraci\u00f3n en su casa y reconoci\u00f3 al ex polic\u00eda Atilio C\u00e9paro como uno de los integrantes de la patota que la secuestr\u00f3 y tambi\u00e9n lo ubic\u00f3 como part\u00edcipe de la tortura En el momento en que me tiran al piso, (Atilio) C\u00e9paro me ten\u00eda de los pies\u201d. Quien habla es la mujer que fue secuestrada y sometida a torturas con picana el\u00e9ctrica por una patota integrada por polic\u00edas provinciales en septiembre de 1976. 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