{"id":139565,"date":"2026-10-30T09:33:29","date_gmt":"2026-10-30T12:33:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/?p=139565"},"modified":"2026-10-30T09:33:29","modified_gmt":"2026-10-30T12:33:29","slug":"el-consumo-de-carne-vacuna-cayo-al-nivel-mas-bajo-de-la-historia-cuales-son-las-causas-del-retroceso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.actualidadadiario.com\/index.php\/2026\/10\/30\/el-consumo-de-carne-vacuna-cayo-al-nivel-mas-bajo-de-la-historia-cuales-son-las-causas-del-retroceso\/","title":{"rendered":"El consumo de carne vacuna cay\u00f3 al nivel m\u00e1s bajo de la historia: cu\u00e1les son las causas del retroceso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><em><strong>Un informe revela que el consumo se ubic\u00f3 en 46 kilos por habitante, el registro m\u00e1s bajo en m\u00e1s de un siglo. El estancamiento productivo, la brecha de precios y el avance del pollo y el cerdo explican el cambio<\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La carne vacuna ocup\u00f3 desde siempre un lugar fundamental en la mesa de los argentinos, no solo en t\u00e9rminos de alimentaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n como un s\u00edmbolo de encuentro y sociabilidad Sin embargo, este patr\u00f3n de consumo registr\u00f3 un descenso sostenido hasta alcanzar niveles m\u00ednimos hist\u00f3ricos en la actualidad.<\/p>\n<p>Para comprender la dimensi\u00f3n de este fen\u00f3meno, es necesario analizar la convergencia de tres factores estructurales en los \u00faltimos a\u00f1os: las transformaciones en la cadena de producci\u00f3n ganadera, la evoluci\u00f3n de los precios y los cambios de fondo en los h\u00e1bitos de consumo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan un an\u00e1lisis de Argendata Fundar, a fines de la d\u00e9cada de 1960 el consumo de carne vacuna por habitante superaba los 80 kilos anuales. Sin embargo, en los \u00faltimos 50 a\u00f1os esa cifra registr\u00f3 una ca\u00edda dr\u00e1stica: pas\u00f3 de 84 kilos a 49 kilos en 2023, de acuerdo con registros de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO).<\/p>\n<p>Las mediciones m\u00e1s recientes confirman que esa tendencia se profundiz\u00f3. Seg\u00fan datos de la C\u00e1mara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la Rep\u00fablica Argentina (CICCRA), en los primeros ocho meses de 2026 el consumo totaliz\u00f3 1,37 millones de toneladas de res con hueso \u2014una contracci\u00f3n del 11,3% frente a igual per\u00edodo de 2025\u2014, ubicando el consumo per c\u00e1pita acumulado en 46 kilos para el promedio m\u00f3vil de los \u00faltimos doce meses, la cifra m\u00e1s baja de la que se tenga registro hist\u00f3rico. Cabe precisar que el registro empez\u00f3 a medirse en 1914.<\/p>\n<p>La ca\u00edda no responde a un factor aislado, sino a la convergencia de distintas din\u00e1micas estructurales. Por un lado, se combinaron el estancamiento de la oferta de carne vacuna y el vertiginoso avance de otras alternativas como cerdo y pollo. Por el otro, la alteraci\u00f3n en el comportamiento de los precios relativos entre las distintas carnes actu\u00f3 como un determinante clave en el proceso de sustituci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El estancamiento de la producci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En 2024, la producci\u00f3n de carne vacuna en el pa\u00eds alcanz\u00f3 las 3,18 millones de toneladas, una cifra pr\u00e1cticamente id\u00e9ntica a la registrada hace 50 a\u00f1os. Mientras la poblaci\u00f3n continu\u00f3 creciendo, la oferta global de carne bovina se mantuvo pr\u00e1cticamente estancada. Esta restricci\u00f3n estructural condicion\u00f3 la disponibilidad per c\u00e1pita en el mercado interno y presion\u00f3 sus precios al alza frente a la aparici\u00f3n de otros alimentos ricos en prote\u00ednas.<\/p>\n<p>Argendata atribuye este estancamiento a una convergencia de ciertos factores. En primer lugar, destaca la fuerte competencia de la agricultura por el uso de la tierra. Seg\u00fan el informe, esta disputa territorial, combinada con la volatilidad macroecon\u00f3mica, &#8220;limit\u00f3 la expansi\u00f3n del sector, de manera cruda en una actividad que exige decisiones de largo plazo&#8221;.<\/p>\n<p>En ese marco, la ganader\u00eda demanda ciclos de inversi\u00f3n cuyos retornos se concretan reci\u00e9n tras varios a\u00f1os, un c\u00e1lculo de rentabilidad que se vuelve sumamente complejo bajo un esquema de reglas de juego cambiantes.<\/p>\n<p>Las trabas a las exportaciones y el impacto de las sequ\u00edas agravaron la crisis del sector ganadero. Seg\u00fan el informe, la intervenci\u00f3n sobre las ventas al exterior redujo los incentivos para la inversi\u00f3n, mientras que fen\u00f3menos clim\u00e1ticos como el de 2008-2009 forzaron una liquidaci\u00f3n de vientres que achic\u00f3 el rodeo nacional y limit\u00f3 la oferta a largo plazo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Los sustitutos: pollo y cerdo<\/strong><\/p>\n<p>El pollo y el cerdo consolidaron su avance como sustitutos de la carne vacuna con un crecimiento productivo sin precedentes. Impulsada por una reconversi\u00f3n hist\u00f3rica, la producci\u00f3n av\u00edcola en Argentina se multiplic\u00f3 por 64 desde 1961 hasta alcanzar 2,3 millones de toneladas en 2024, revirtiendo la ventaja que hist\u00f3ricamente manten\u00eda el sector porcino sobre la avicultura. La producci\u00f3n del cerdo creci\u00f3 de manera m\u00e1s moderada, sobre todo a partir del a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el informe, el despegue del pollo respondi\u00f3 en parte a una evoluci\u00f3n en las preferencias de los argentinos hacia las carnes blancas, percibidas como alternativas m\u00e1s saludables. Asimismo, resultaron determinantes las innovaciones en gen\u00e9tica, nutrici\u00f3n animal y manejo sanitario, aplicadas tanto en la cadena aviar como en la porcina. Estas eficiencias operativas permitieron elevar sustancialmente los niveles de productividad, abaratando los costos de producci\u00f3n y mejorando la competitividad relativa de ambas carnes frente a los cortes vacunos.<\/p>\n<p>El resultado de esta din\u00e1mica fue una profunda reconfiguraci\u00f3n en la matriz de producci\u00f3n de carnes del pa\u00eds. La carne vacuna, que hist\u00f3ricamente concentraba cerca del 90% de la oferta total, representa hoy apenas la mitad del volumen producido.<\/p>\n<p>Esta transformaci\u00f3n en la oferta fue acompa\u00f1ada de manera sim\u00e9trica por la demanda interna: el consumo per c\u00e1pita de pollo pas\u00f3 de niveles marginales a superar los 45 kilos anuales, mientras que el de carne porcina \u2014con un marcado sesgo al alza en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas\u2014 super\u00f3 los 17 kilos por habitante en 2023.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El peso de los precios<\/strong><\/p>\n<p>Los precios relativos se consolidaron como uno de los determinantes centrales de este proceso. El an\u00e1lisis lo sintetiza de la siguiente manera: &#8220;Cuando un tipo de carne se encarece en t\u00e9rminos relativos frente a las dem\u00e1s opciones, las familias tienden a sustituirla por alternativas con valores m\u00e1s accesibles&#8221;.<\/p>\n<p>Un caso ilustrativo ocurri\u00f3 durante el per\u00edodo 2003-2006. En esos a\u00f1os, la relaci\u00f3n de precios relativos entre la carne vacuna y la av\u00edcola se expandi\u00f3 de 1,55 a 2,08; es decir, que un kilo de carne vacuna pas\u00f3 de valer una vez y media lo que un kilo de pollo a costar m\u00e1s del doble. En ese contexto, mientras la demanda de carne vacuna permaneci\u00f3 pr\u00e1cticamente estancada, el consumo de pollo registr\u00f3 un incremento del 41%, escalando de 19,4 a 27,3 kilos por habitante al a\u00f1o.<\/p>\n<p>El impacto de la sequ\u00eda y la ca\u00edda en la oferta de ganado aceleraron la sustituci\u00f3n de la carne vacuna por el pollo entre 2009 y 2011. Al volverse la res casi tres veces m\u00e1s costosa que la carne aviar, el consumo per c\u00e1pita vacuno se redujo en 4,5 kilos en solo dos a\u00f1os, mientras que el pollo escal\u00f3 de 32,8 a 37,5 kilos por habitante, consolidando un cambio estructural en el gasto de los hogares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El consumo sigue siendo alto<\/strong><\/p>\n<p>La ca\u00edda en la carne vacuna no achic\u00f3 la mesa argentina: en 2023, el consumo total de carnes de origen animal alcanz\u00f3 los 122,7 kilos por habitante, una cifra que ubic\u00f3 a la Argentina en el puesto 23 a nivel mundial. Este nivel de consumo resulta plenamente equiparable al promedio registrado por las naciones de altos ingresos y se mantiene como el m\u00e1s elevado de toda Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Lo que verdaderamente se comprimi\u00f3 fue la brecha que separaba al pa\u00eds del resto del mundo. Si bien Argentina ya registraba niveles de consumo excepcionalmente altos a comienzos de la d\u00e9cada de 1960, la media global experiment\u00f3 desde entonces un salto cuantitativo: pas\u00f3 de aproximadamente 32 kilos por habitante a 65 kilos en 2023.<\/p>\n<p>Sin embargo, seg\u00fan el informe, el pa\u00eds conserva el liderazgo global en consumo per c\u00e1pita de carne vacuna, manteni\u00e9ndose en la primera posici\u00f3n del ranking internacional a pesar de la marcada contracci\u00f3n acumulada desde los picos hist\u00f3ricos de fines de los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<p>El desplome del consumo interno volc\u00f3 la carne vacuna a los mercados de exportaci\u00f3n, impulsado por una demanda r\u00e9cord desde Asia. Ante el menor consumo en las mesas locales, la Argentina destin\u00f3 cerca de un tercio de su producci\u00f3n bovina al comercio exterior durante 2024, alcanzando un volumen hist\u00f3rico r\u00e9cord con China afianzado como el principal comprador.<\/p>\n<p>Argendata concluye que el pa\u00eds sigue siendo un gran productor y consumidor de carne, aunque la vacuna \u201cya no tiene el protagonismo casi exclusivo que tuvo durante buena parte de su historia\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un informe revela que el consumo se ubic\u00f3 en 46 kilos por habitante, el registro m\u00e1s bajo en m\u00e1s de un siglo. 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