Dato crítico para la economía: la morosidad crece por 15 meses seguidos. Tasas altas, ingresos bajos y señales de alerta en el sistema financiero
La mora en los créditos de las familias argentinas volvió a escalar y encendió señales de alerta en el sistema financiero. En enero, la irregularidad alcanzó niveles que no se veían en más de dos décadas y mostró un deterioro más profundo fuera del sistema bancario tradicional.
Según un informe de la consultora 1816, el incumplimiento en el pago de préstamos creció por decimoquinto mes consecutivo y llegó al 10,6% en entidades financieras. Sin embargo, el dato más preocupante se registra en el segmento no bancario, donde la morosidad ya supera el 27%.
Un fenómeno que se acelera con tasas altas
El aumento de la mora se da en un contexto de tasas elevadas y pérdida del poder adquisitivo, lo que complica la capacidad de pago de los hogares.
Diferencias entre bancos y no financieros
El informe señala que parte de la brecha entre ambos segmentos responde al nivel de tasas. Mientras que en entidades financieras la Tasa Efectiva Anual (TEA) real promedio de préstamos personales rondó el 40% en febrero, en el universo no bancario habría alcanzado cerca del 150%.
A esto se suma un Costo Financiero Total (CFT) considerablemente más alto en las entidades no financieras, lo que incrementa el riesgo de incumplimiento.
El impacto de la desaceleración de la inflación
El escenario también está influido por el cambio en la dinámica inflacionaria. Cuotas más pesadas en términos reales: Desde 1816 explicaron que los créditos personales suelen ser a tasa fija y con una duración promedio de 2,5 años. En ese marco, una desaceleración rápida de la inflación puede jugar en contra de los deudores.
Cuando los precios bajan su ritmo de crecimiento, las cuotas dejan de licuarse y se vuelven más pesadas en términos reales, especialmente si los ingresos no acompañan.
Señales de alerta en el mundo fintech
El deterioro del crédito ya comienza a sentirse con más fuerza en las fintech, uno de los segmentos que más creció en los últimos años.
El caso de Ualá
En los últimos días, el foco se puso en Ualá, una de las principales billeteras digitales del país. Trascendieron versiones que ubicaban los niveles de mora en torno al 43% en el segmento bancario y hasta el 63% en el negocio no financiero, aunque la empresa salió a desmentir esos números.
En paralelo, usuarios reportaron en redes sociales dificultades para retirar o utilizar sus fondos, lo que generó inquietud en el mercado. Si bien no hubo confirmación de un problema sistémico, el episodio se dio en un contexto de creciente fragilidad en la cadena de pagos.
Un escenario de tensión para el crédito
El avance sostenido de la morosidad refleja un deterioro en la capacidad de pago de los hogares, en un contexto de ingresos rezagados y financiamiento costoso.
El fenómeno no solo impacta en los consumidores, sino también en las entidades que otorgan crédito, especialmente aquellas con mayor exposición a segmentos de riesgo.
Con tasas aún elevadas y sin una mejora clara en los ingresos reales, la evolución de la mora se consolida como uno de los principales focos de atención para el sistema financiero en los próximos meses.
