La presión sobre los ingresos de los hogares se intensificó en los últimos meses por el avance de los gastos fijos y el peso creciente de las deudas. El ajuste en servicios y alquileres, junto a una recuperación desigual de los ingresos, configura un escenario en el que la capacidad de gasto se ve restringida
Los gastos fijos representaron el 22,7% del ingreso en noviembre, lo que implica un incremento de 7,4 puntos porcentuales respecto de hace dos años, según estimaciones de la consultora Empiria.
Del lado de los gastos, la disminución en los precios del transporte público (0,7% en términos reales) y en el precio del agua (-1,4%) no logró compensar los aumentos registrados en la electricidad (1,4%), las expensas (0,9%) y los alquileres (0,4%).
Al mismo tiempo, el ingreso disponible registró en noviembre una caída real del 1%, lo que representa la mayor disminución desde febrero de 2024. Desde agosto, cuando alcanzó su nivel más alto desde noviembre de 2023, acumula un retroceso del 2,1% en tres meses consecutivos de descenso.
Por efecto de una base de comparación baja y el arrastre estadístico generado por la recuperación de finales de 2024, señaló Empiria, se proyecta que el ingreso disponible en 2025 tendrá un aumento del 12% respecto al año anterior.
Sin embargo, la tendencia muestra una desaceleración hacia la mitad del año y una reducción en el último trimestre. En diciembre de 2025, el incremento interanual sería del 5% frente al mismo mes de 2024, pero aún quedaría 3,7% por debajo de diciembre de 2023.
Qué pasará con los ingresos en 2026
Para 2026, si la inflación continúa desacelerándose, se prevé una leve mejora del ingreso disponible, estimada en torno al 1%.
El informe destaca que aunque el ingreso disponible se redujo en todos los sectores de la población, el impacto no fue igual: para los deciles 1-4, que agrupan a quienes perciben ingresos más bajos, la caída fue del 1,2%, mientras que para la población del decil 8-10, con ingresos más altos, el ingreso disponible disminuyó un 0,9%.
En tanto, “todos los salarios se redujeron en términos reales: los registrados se redujeron 0,6% -tercera contracción consecutiva-, los del sector privado formal 0,3% y los del sector público 1,3%. Por su parte, los ingresos no registrados habrían caído 0,4% en el mes. Los ingresos no laborales, a partir de la aceleración de la inflación y su fórmula de ajuste de indexación con rezago, son los que más caen”, resaltó Empiria.
Por otro lado, pero también dando cuenta de la crisis de ingresos, las cuotas de créditos absorben el 26,3% de la masa salarial registrada, de acuerdo con datos del Banco Central. Este porcentaje alcanza el nivel más alto en casi dos décadas. Mientras el gasto fijo utilizó cerca de ocho puntos adicionales del ingreso disponible, otros 15 puntos se destinaron al pago de cuotas.
Del total, 14,6 puntos corresponden a créditos personales, 9,3 a tarjetas de crédito, 1,7 a créditos prendarios y 0,7 a créditos hipotecarios. De esta forma, el 86% de la deuda corresponde a financiamiento de corto plazo, lo que evidencia la necesidad de los hogares por créditos de rápida resolución.
“En una economía más estable y con mayor previsibilidad, los horizontes se alargarían y el crédito de largo plazo (primero prendarios, luego hipotecarios) ganaría participación”, consideró Empiria.
“La reducción de la inflación es uno de los factores explicativos, por dos motivos: primero, porque sienta las bases de una economía con mayor crédito, pero, también, porque la abrupta reducción de la inflación no dio tiempo a cambiar el hábito de consumo. Con inflación alta, las cuotas se licuan y el peso en el ingreso es menor”, agregó.
Como contracara, en noviembre, la mora en los créditos bancarios volvió a alcanzar un récord, al ubicarse en el 8,8% del saldo adeudado. La irregularidad creció en todas las líneas, impulsada principalmente por los créditos personales —con una mora del 11%— y las tarjetas de crédito, que registraron un 9,2%.
En tanto, los préstamos prendarios mostraron una mora del 5,2%, 0,4 puntos por encima de octubre, mientras que el crédito hipotecario se mantuvo en torno al 1%.
