La industria, bajo presión: crecen las demoras en salarios, impuestos y proveedores

Un relevamiento de la UIA reveló que el 47,6% de las empresas tuvo dificultades para afrontar al menos uno de sus compromisos habituales. La caída de la demanda, el encarecimiento financiero y los problemas con proveedores profundizaron el deterioro

 

 

La situación financiera de las empresas industriales volvió a deteriorarse durante julio y encendió nuevas señales de alerta sobre el nivel de actividad. El 47,6% de las firmas tuvo dificultades para afrontar al menos uno de sus pagos habituales, entre ellos salarios, proveedores, compromisos financieros, servicios públicos e impuestos.

El dato surge de la última encuesta del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA), que además mostró que el 9,2% de las empresas acumuló atrasos en todos esos compromisos al mismo tiempo. Se trata del valor más alto de la serie y más del doble del promedio histórico, ubicado en torno al 4%.

El Monitor de Desempeño Industrial (MDI), en tanto, se ubicó en 40,4 puntos. Todos los sectores relevados quedaron por debajo de los 50 puntos, nivel que marca una zona de contracción.

 

Impuestos y proveedores, los principales focos de atraso

Los mayores problemas aparecieron en las obligaciones fiscales y comerciales. El 34,6% de las empresas no logró pagar la totalidad de sus impuestos y el 33,3% registró incumplimientos con proveedores.

Más atrás se ubicaron los compromisos financieros, con el 25,6%; los servicios públicos, con el 16,3%; y los salarios, con el 12,7%.

El deterioro de la liquidez también obligó a muchas compañías a buscar alternativas para sostener su funcionamiento. Entre las empresas afectadas, el 56,2% recurrió a financiamiento de corto plazo o aumentó su endeudamiento, mientras que el 53,2% enfrentó mayores tasas de interés y costos financieros.

Las consecuencias se extendieron además a la operatoria cotidiana. El 31,8% informó un deterioro en la relación con proveedores o empleados y el 22,7% sufrió demoras en la producción o en la prestación de servicios.

A su vez, el 21,1% reportó interrupciones o encarecimiento en el abastecimiento de insumos y el 2,7% sufrió cortes de servicios. Apenas el 12,7% señaló no haber registrado impactos significativos.

 

Menos ventas y producción

Las dificultades financieras aparecen en un escenario de menor actividad, especialmente en el mercado interno. La mitad de las empresas registró una caída en sus ventas locales, mientras que solo el 16,2% informó una mejora.

En producción, el 42,9% redujo sus niveles y apenas el 20,9% consiguió incrementarlos. Las exportaciones mostraron un desempeño comparativamente menos desfavorable y exhibieron una mejora respecto de relevamientos anteriores.

La UIA identificó a la caída de la demanda interna como el principal problema de las empresas: fue mencionada por el 48,6% de las firmas consultadas.

El cuadro es todavía más complejo entre las micro y pequeñas empresas. En ese segmento, el 47,8% redujo la producción y el 54,8% registró una baja en las ventas, por encima de los niveles observados entre las compañías medianas y grandes.

Las ventas minoristas pyme también retrocedieron durante agosto y acumulan una caída en lo que va de 2026, otro indicador de las dificultades que atraviesa la demanda interna.

 

La capacidad instalada y la inversión también muestran señales de debilidad

Las perspectivas hacia adelante tampoco mejoraron. El 64,4% de las empresas operó por debajo del nivel de utilización de capacidad que considera óptimo y, entre esas compañías, ocho de cada diez no espera alcanzar ese nivel durante los próximos 12 meses.

También cayó la proporción de firmas que considera que es un buen momento para invertir en maquinaria y equipos, que se ubicó en el 43%.

El relevamiento vinculó este escenario con una combinación de menor demanda, menor actividad y un financiamiento más costoso, factores que incrementaron la proporción de compañías con atrasos en sus compromisos habituales.

Otro de los temas señalados por las empresas fue la competencia desleal y el contrabando. Seis de cada diez consideraron que esas prácticas tienen un impacto alto o muy alto sobre su actividad, principalmente por sus efectos sobre las ventas y la rentabilidad.

Además, la mitad de las compañías sostuvo que los productos de origen externo se comercializan a precios artificialmente bajos, generando presión sobre los valores locales y dificultando, según el relevamiento, cubrir los costos mínimos de producción.

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