Endeudamiento familiar: el 76,5% usa el crédito para alimentos y vivienda

Un relevamiento realizado entre personas con dificultades financieras muestra que el endeudamiento se concentra en gastos corrientes. Además, el 77,2% tomó un crédito nuevo para cancelar obligaciones anteriores

 

 

El endeudamiento familiar se convirtió en una herramienta para afrontar necesidades cotidianas entre los hogares argentinos con dificultades financieras. El 76,5% de las personas consultadas en un relevamiento privado afirmó que tomó deuda principalmente para comprar alimentos o pagar gastos vinculados con la vivienda.

El estudio fue realizado por la consultora Inteligencia Analítica a fines de agosto sobre 2.252 casos efectivos. La muestra estuvo focalizada en un segmento de la población con problemas para cubrir sus consumos y obligaciones, por lo que sus resultados describen específicamente la situación de ese universo.

Dentro de los encuestados, el 44,5% señaló que se endeudó para comprar alimentos y productos básicos. Otro 32% utilizó el crédito para afrontar servicios, impuestos, alquiler u otros gastos habitacionales.

La salud y la educación quedaron muy por detrás, con el 5,5% de las respuestas, mientras que la ropa, el calzado y los bienes para el hogar representaron el 5,1%. Las vacaciones y otros consumos no esenciales reunieron apenas el 0,9% de las menciones y las apuestas, el 0,3%.

 

Casi nueve de cada diez no cubren todos sus gastos

El relevamiento también analizó la capacidad de pago de los hogares. El 86,4% de los consultados afirmó que sus ingresos no alcanzan para afrontar el conjunto de los gastos familiares.

La situación más comprometida corresponde al 38,6%, que aseguró no disponer de recursos suficientes ni siquiera para cubrir sus necesidades básicas. Otro 29,1% indicó que sus ingresos solamente alcanzan para esos consumos esenciales, sin margen para otros gastos.

Además, el 18,7% manifestó que no puede completar todos los pagos del mes. Apenas el 13,6% señaló que logra cubrir sus compromisos o conservar algún excedente.

“El hallazgo principal no es únicamente la presencia de deuda, sino su utilización para financiar gastos corrientes y, posteriormente, para sostener el pago de la propia deuda”, explicó el informe.

El trabajo caracteriza esta dinámica como un “patrón de endeudamiento defensivo”: los hogares recurren al crédito para compensar la insuficiencia de sus ingresos y sostener compromisos financieros que se acumulan con el paso del tiempo.

 

Más de la mitad compromete al menos el 40% de sus ingresos

El peso mensual de las obligaciones financieras reduce todavía más los recursos disponibles. El 56,2% de los consultados destina al menos el 40% de sus ingresos al pago de deudas, mientras que el 34,9% compromete más de la mitad de lo que percibe.

En términos de deuda acumulada, el 44,5% mantiene compromisos superiores al 40% de sus ingresos y el 59,9% debe más del equivalente al 30%.

La distribución promedio del presupuesto relevado muestra que el 56,2% de los recursos mensuales se destina a obligaciones financieras. El 43,8% restante queda disponible para alimentos, vivienda, salud y los demás gastos del hogar.

Según el informe, este nivel de compromiso reduce la capacidad para afrontar aumentos de precios, ajustes tarifarios o cualquier deterioro adicional de los ingresos.

 

La tarjeta de crédito concentra las principales obligaciones

La tarjeta de crédito es el instrumento financiero con mayor peso. El 48,2% de los encuestados la identificó como su deuda principal y el 52,1% afirmó que concentra el mayor pago mensual entre todas sus obligaciones.

La manera de cancelar el resumen refleja distintos grados de dificultad. El 36% pagó la totalidad de su última liquidación, mientras que el 27,6% abonó una suma superior al mínimo, pero inferior al total.

Otro 18,4% solamente pudo cubrir el pago mínimo y el 11,8% ni siquiera llegó a ese importe. El relevamiento advierte que, a medida que aumentan los pagos parciales, también crecen la refinanciación y los atrasos.

 

Ocho de cada diez tomaron una deuda para pagar otra

El 77,2% de los consultados utilizó una deuda nueva para cancelar otra obligación durante los últimos seis meses. Dentro de ese grupo, el 63,2% recurrió a esta práctica en más de una oportunidad y el 14% lo hizo una sola vez.

Solamente el 21% no apeló a esta estrategia. La diferencia también se refleja en la capacidad de pago: entre quienes no tomaron deuda para cancelar otra, el 62,3% no registra atrasos. Entre quienes lo hicieron varias veces, la proporción sin mora cae al 25,7%.

El informe describe un circuito que comienza con ingresos insuficientes, continúa con el uso del crédito para afrontar gastos corrientes y deriva en un peso creciente de las cuotas. Cuando el presupuesto deja de alcanzar, aparece una nueva deuda para pagar la anterior.

 

El 62,1% mantiene pagos atrasados

Seis de cada diez encuestados reconocieron tener actualmente alguna obligación vencida. El 31,3% registra una mora inferior a tres meses, el 21% acumula tres meses o más y el 9,8% no pudo precisar desde cuándo mantiene pagos pendientes.

Cuando no logran completar una obligación, el 31,1% paga solamente una parte y el 27,8% pide dinero a familiares o amigos. Otro 18,4% toma un préstamo nuevo o utiliza otra tarjeta, mientras que el 8,6% deja de pagar temporalmente.

El 5,3% reduce gastos esenciales, como alimentos o medicamentos, para afrontar sus deudas. Apenas el 2,5% consiguió una renegociación formal con la entidad o la persona acreedora.

 

Jóvenes, cuentapropistas y hogares numerosos, los más expuestos

Entre los jóvenes de 16 a 29 años, el 83,8% utilizó una deuda para pagar otra, el porcentaje más elevado de todos los grupos etarios. Este segmento también presenta una mayor utilización de billeteras virtuales y prestamistas.

En la franja de 30 a 49 años, el 38,4% destina más de la mitad de sus ingresos al pago de obligaciones y el 25,1% mantiene una mora prolongada.

Las diferencias también aparecen según la situación laboral. Los atrasos de tres meses o más alcanzan al 24,6% de quienes trabajan sin aportes, frente al 16,5% de quienes cuentan con ellos. Los cuentapropistas registran el porcentaje más alto de mora prolongada, con el 29,7%.

El tamaño del hogar también influye: la mora de tres meses o más afecta al 12% de los hogares unipersonales, pero asciende al 29,8% entre aquellos integrados por cinco personas o más.

Finalmente, el estudio consultó por las expectativas económicas según la identificación política. La mora prolongada alcanza al 20,9% tanto entre votantes de Sergio Massa como de Javier Milei. Sin embargo, el 81,3% de quienes votaron a Massa y el 54,4% de quienes eligieron a Milei creen que su situación personal estará peor dentro de seis meses.

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