La ex presidenta declaró ante el Tribunal Oral Federal N°7 en una audiencia presencial y transmitida en vivo, donde lanzó fuertes críticas al proceso judicial
La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner se presentó este martes ante el Tribunal Oral Federal N°7 en los tribunales de Comodoro Py 2002, en el inicio de la ronda de indagatorias del juicio por la causa conocida como “los Cuadernos de las coimas”.
La audiencia, que se desarrolló de manera presencial y fue transmitida en vivo, marcó un punto clave en el proceso judicial. La ex mandataria fue la primera de los 86 acusados en declarar en este expediente que investiga un presunto sistema de recaudación ilegal de sobornos vinculado a la obra pública.
Llegada con operativo y presencia militante
Cristina Kirchner arribó a los tribunales en medio de un fuerte operativo de seguridad, en una jornada que también incluyó la presencia de militantes en las inmediaciones del edificio.
Además, se acreditaron para ingresar a la sala representantes de Abuelas de Plaza de Mayo, el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, así como dirigentes políticos como Eduardo de Pedro, Juan Grabois e Itai Hagman.
En paralelo, también hubo concentración de militantes en su domicilio de la calle San José 1111, desde donde partió rumbo a Retiro.
Un discurso sin preguntas
Durante su declaración, Cristina Kirchner realizó un extenso monólogo de alto contenido político y decidió no responder preguntas. En ese marco, lanzó una de las frases más contundentes de la jornada: “Me puedo morir presa con este Poder Judicial”.
La ex jefa de Estado comenzó su exposición refiriéndose a su condena en la causa Vialidad, sobre la cual sostuvo que fue condenada “sin pruebas”, con críticas a los jueces intervinientes.
Críticas a la causa Cuadernos
Luego centró su discurso en el expediente actual y elevó el tono de sus cuestionamientos. “Estamos ante una causa donde el juez instrucción Bonadio y el fiscal de instrucción Stornelli son directamente mafiosos. Estamos inmersos en prácticas mafiosas por parte de jueces y fiscales”, afirmó.
En esa línea, insistió: “Ya no estamos ante una persecución política, estamos ante prácticas mafiosas por parte de jueces y fiscales”.
También hizo referencia al caso D’Alessio y al vínculo entre el falso abogado y el fiscal. “En esa asociación ilícita el vínculo entre Marcelo D’Alessio y Carlos Stornelli era un activo muy importante”, señaló.
Cuestionamientos al proceso judicial
A lo largo de su exposición, la ex presidenta habló de un “manejo delictivo o criminal” de la figura del arrepentido dentro de la causa Cuadernos y calificó el proceso como “mafia pura y dura”.
“Hay jueces que responden a directivas políticas, económicas, inclinan la cancha a favor o en contra pero acá estamos ante un estadio superior: no es que condenan sin pruebas: fraguan y construyen las pruebas que no son pruebas y que van a finalmente a condenar a una persona”, expresó.
Además, sostuvo: “Metían presa gente para que dijeran que yo era la responsable de todo”.
En ese contexto, cuestionó las acusaciones en su contra: “¿Cuándo, cómo, quién la recibió?, ¿yo?, ¿de quién?”. Y agregó: “Me dieron vuelta mi casa de Río Gallegos, mi departamento de Juncal y Uruguay y me rompieron la casa de Calafate”.
“¿Ustedes saben cómo vivo yo? ¿Cómo viven mis hijos? ¿Qué es esto de se robó un PBI? Si me hubiera robado miles de millones no estaría sentada acá”, afirmó.
Críticas al Gobierno
Durante su intervención, también apuntó contra el presidente Javier Milei. Recordó su discurso en la Asamblea Legislativa y cuestionó sus declaraciones.
“El 1 de marzo en la Asamblea Legislativa el presidente de la República anuncia que voy a seguir presa por esta causa y por el Memorandum con Irán”, dijo.
Y agregó: “Yo invito a cualquiera de ustedes a que me traigan alguna manifestación de algún presidente que haya anunciado en una asamblea legislativa que un ciudadano argentino iba a ir preso por causas judiciales en trámite”.
Cierre de la declaración
Sobre el final de su exposición, Cristina Kirchner volvió a cuestionar la causa y la calificó como un “gran disparate”.
“Quiero decir señores jueces y a todos los que están escuchando que me parece sinceramente un gran disparate esta causa”, concluyó antes de retirarse de la sala.
Antes de su salida, los jueces realizaron una exposición sobre las garantías de imparcialidad que tendrá el juicio. Luego, la ex mandataria regresó a su domicilio en Constitución, donde cumple arresto domiciliario.
La jornada marcó un nuevo capítulo en uno de los procesos judiciales más relevantes de los últimos años, con fuerte impacto político y mediático.
